Culture of Peace to drive social change

Tesoros

Tesoros, que en su sitio más precioso, tanto más resplandecientes hacen las iluminaciones interiores. Esto es su propiedad, y por lo tanto su don. Además, de cuanto más infusos sean estos dones, más rica será la vida familiar que comprende todos los lugares del mundo. Así, al ritmo de la marcha, en el fuego y en la luz, se eleva el verdadero hogar alegre. Aquel que sabe orientarse en la vida espiritual que viene de lo alto. O bien, dicho en otros términos; de este modo se sostiene cuando debe soportar infortunios especialmente difíciles. Mientras que, sin esta sensibilidad, todos los instantes de la vida son demasiado penosos. Por ello, constantemente fiel por la medida de los dones concedidos, ejerce sin cesar sus sentidos y facultades para el desarrollo interior y el cumplimento de su deber ordinario. Es más, basta la voluntad firme de tender a ello, para que brillen en el camino luceros de provechosa estima. Aunque, surgen también largas y pesadas noches de soledad y abandono. En todo esto, conforme con el lugar situado en el entorno de personas y cosas, vale decir que seamos lógicos en aceptar toda circunstancia de la vida. Entonces, más allá de las causas inmediatas que ocasionan una serie de sinrazones, relucen tesoros;

propiamente dichos, sobrenaturales o de justicia.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 138 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La intención habitual

La intención habitual continúa actuando sobre la existencia, a no ser que se realice un acto que sea incompatible por una intención explícita o implícita. En tal caso, se enmienda por esta cuestión, plenamente realizada y profundamente consciente, no expresamente, pero si de hecho, el presente. Aún sin que por eso resulte destruida la intención general que, en acta siguiente, se podrá practicar de nuevo, a ser posible, si no se revoca. De esta forma, es significativo el comportamiento de todos los aludidos si, con el tiempo, no se ha podido encontrar contradicción en las argumentaciones. Por el contrario, una manifestación discordante, mantenida en la tregua, hace evidente un engaño. Pues, visto que hay que tener en cuenta la coherencia de aserto, a simple vista, todo el mundo puede llevar una vida ejemplar, y dentro de lo que cabe, oculta. Desde luego, aunque excepción de los momentos en los que hay encuentros con los contrarios. Tal vez entonces uno se imagina ver a los participantes bastante intransigentes, aun cuando la imparcialidad es muy distinta, reservada y prudente, pero siempre eficaz. Por lo tanto, no sólo las maniobras más importantes, sino también las acciones más ordinarias, participan en el blanco de la intención habitual;

esa buena intención que orienta la vida.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 137 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Nueve días

Nueve días mediante la cesión de obras, para que, de esta forma, se comprenda la importancia y la seriedad de la situación presente. Así, tal cual somos, nos entregamos con nuestro activo, y también con nuestro pasivo. De modo que el autor nos ofrece la respuesta, pero nos dirige una pregunta a nuestro corazón: ¿Cuál es tu proceder? Esto es para entender y expresar mejor aquello que realmente mantiene y sustenta nuestras vidas. Porque, si muchos por ser fieles a su opción se entregan decididos, lo mismo es posible tolerar con paciencia las críticas y el rechazo. Y, más allá de la ingenuidad de alguno que afirma que nunca ha visto al justo abandonado, roguemos que las contrariedades de la trayectoria personal y de la historia colectiva, no nos despojen de la alegría de practicar la justicia. Por eso, quizá, no es casual que se diga que cuánto más desprendidos estamos de los bienes temporales, más ricos podemos ser en la tierra. Es decir, más perfectamente nos podemos dar en el servicio a los necesitados, sin reservas ni prejuicios. Eso sí, con la ayuda del amor razonable, el auténtico amor humano y voluntario. Aun cuando, para las luchas que a veces se deben sostener sea necesario instruir a los adversarios con mansedumbre. Total, nueve días;

de generosidad y renuncia voluntaria.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 136 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Dulce atracción

Dulce atracción que me ofreces en medio de las preocupaciones de cada día, para dar vida con las palabras gota a gota. O bien, formas de expresión que reflejan un auténtico tratado de la pasión, siempre desde el presente. Así, impregnadas de una única fuente, son un camino de conocimiento compartido. Es más, al margen de las letras, tienes ya un derecho de propiedad sobre todo lo que está escrito. Aunque está claro que tan sólo podrás ejercer ese derecho según el orden natural de lo que te ha sido cedido. Por lo tanto, se podrá objetar que acá no existe donación alguna. Aun cuando el relato y la expresión coexisten a través de las letras que sumamos en el camino. Pues esto es inseparable de lo que ha ocurrido en la historia de la nación. Lo mismo que con pequeños pasos se abordan poco a poco los problemas reales de la sociedad. De hecho, la contemplación se sitúa en esta perspectiva. Tú eres el Amor que enciende a la luz en mi cuerpo y en mi alma, en mis sentidos y en mis talentos. A saber, en este momento, es todo lo que puedo producir. Por más que también yo tenga el derecho de disponer de todo esto según mi voluntad. De forma que, cuando por amor reconozco libremente esta entrega, vale decir que nuestra historia cobra vida. En suma, dulce atracción;

íntimamente cercana.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 135 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Educar la mirada

Educar la mirada es la forma que me lleva a observar tu presencia en favor de la humanidad. En este sentido, la cultura es también instrumento para evitar que se enturbie la visión de un sentimiento sobrepasado por la evidencia sentida y vivida. Algo así como ver en todas las dimensiones de la realidad que todo es, o puede ser, una oportunidad serena de encuentro. Esto es, como advertir una proposición de conversión del corazón en la propia vida. Allá, dónde la poesía convierte en canto tu rostro, y los lamentos claman tu ausencia. O bien, dicho en otras palabras; el mundo rico en colores embellece los ojos de quién lo admira alegre y dichoso. Aunque alguno sólo puede ver en blanco y negro, u otro puede ver en color pero no sabe apreciar la inmensidad de las cosas bellas. Por ello la luminosidad del paisaje es simultáneamente expresión personal y universal. Siendo así, ante la realidad de un dolor lacerante, el ser humano se despoja de sus seguridades con un cántico particular. Si bien, aun cuando puede practicar un matiz más común, la situación límite marca la conciliación de una expresión estética con un modo de conocimiento. De ahí, la perspectiva de abarcar la tesitura como una propuesta de transformación. En resumen, educar la mirada;

con el fin de desvelar la cercanía del camino oportuno.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 134 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

La puerta abierta

La puerta abierta fue la ocasión perfecta de expresarse como apertura por la gracia de su sensibilidad. Esto es, el principio práctico de ir siempre allí donde se abre el paso para hallar la certidumbre de una cosa. Algo así como experimentar en sí mismo un nuevo ser que se ha mudado de tienda. De tal forma que ante el amor a la libertad, se compenetra el deseo apasionado y la paciencia expectante, afín al sentido del orden. O bien, dicho en otras palabras: se aviva la ley sin apagar el alma. Aunque puede haber intervalos en que la libertad esté amenazada y trayectos en que la ley esté perseguida. En tal caso, el talento legislativo se ajusta a la observación en tanto que la libertad del espíritu toca el sentimiento. Es más, esa gran vista es verdadera, real y auténtica porque se advierte que es buena y nunca desiste de su empeño en estimar. Entonces, acá, ¿quién habla? Pues, si el texto cobra sentido mediante las palabras que son su expresión, peculiar es quien transforma su vida como oyente del relato. Con todo, en este cometido también existen interferencias que ayudan de tiempo en tiempo a reemprender la orientación de un interior confuso. Es un momento muy delicado. Un punto de tránsito hasta hallar el orden y reiniciar la actividad. Allá donde el corazón y el comportamiento se transforman. Vencidas, ya, todas las dudas y reticencias. Esto es, la puerta abierta;

un reto más profundo que velas y promesas.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 133 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Cuatro décadas

Cuatro décadas para aliento en el amparo de la nueva ley más que la antigua. Y después la potestad de un orden da sentido al caos de la realidad. Es decir, se constituye un sistema por encima de cualquier subjetividad disuelta, en la pertenencia a un espacio común. O bien, dicho en otras palabras; la fidelidad moral resuelve el paso oscuro del enemigo, por encima del tiempo y el azar. Esto es porque sabe interpretar la voluntad del otro en una palabra ajena. En cambio, la fortuna corrompida deshonra también la boca e infecta el corazón en unos seres grises condenados al cambio. Mientras la armonía de las estrellas los arroja a la realidad temporal que deshace los confines de los imperios. Otras veces, sin embargo, se repite la historia para el consuelo en el amparo etéreo. Por más que siete años avancen en círculo y siete días giren sobre el núcleo de la verdad. Al igual que una labor de orfebrería que desemboca en una obra casi perfecta, aguarda relucir a su debido tiempo como expresión de la no indiferencia de los errores pasados. Entonces, ante los límites de la esperanza y el castigo, nace el diálogo preciso con un mundo molesto por su propio bullicio. Aun cuando alguien está sereno y es capaz de percibir todos los sonidos que se escuchan al atardecer. En tal caso, se diferencia el misterio de la evidencia. A saber, cuatro décadas;

aplicando la lógica de la ley y el orden.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 132 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La imaginación

La imaginación dispuesta, con habilidad y creatividad, recoge dulcemente todas las circunstancias que agravan un problema. Es decir, juicios que se han quedado sin respuesta, mientras tratan de buscar en las palabras argumentos válidos. De esta manera, los discursos vacíos ponen en alerta al que no quiere ocultar su problema con falsas argumentaciones. O bien, dicho en otras palabras: el planteamiento injusto del inocente, constituye un avance ante tales evidencias en contra. Es decir, su honestidad fundamental permitirá superar la confusión en la igual desolación terrenal, de justos e injustos. Esto es precisamente la presunta desigualdad entre ambos de alcanzar una vida justa. Aun cuando, cada vez con mayor agresividad, los opositores recusen dicho principio, desvinculándolo de toda justificación opuesta. Sin embargo, lejos de darles la razón, los labios del inocente enmudecen. Y así, el discurso redundante y presuntuoso, pero sin razón, está ya de más. Por tanto, el problema llega a tener un desenlace sorprendente, un misterio incomprensible ante la injuria del honesto. Tal vez por eso se revela el sufrimiento en él. Allá dónde la rebelión se quiebra y el silencio despunta el día, ante un horizonte de nuevas posibilidades. Entonces, la herida de la víctima se transforma y el brazo levantado se quebranta. Al fin y al cabo, trascendiendo toda lógica, la imaginación;

desborda el absurdo en la intimidad. 

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 131 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Sufrimientos

Sufrimientos, entre los cuales, algunos los impone la naturaleza, mientras que otros provienen de la perversidad de ciertos individuos. Por eso, nada nos debería resultar tan familiar como el dolor. Aun cuando sea malo sólo en forma, pues, en fondo, el mal surge con la consciencia. Lo mismo que la naturaleza no garantiza el derecho de los débiles porque, según la ley natural por la cual se rige el mundo animal, el más fuerte tiende a imponerse a costa del más débil. En consecuencia, lo único doloroso que depende de uno mismo es el mal moral que se puede eludir o no causar. Por lo demás, gran parte del sufrimiento es considerado como inevitable compañero de nuestra condición, aun rebelándonos contra él. Y entre tales elementos, con inmensa fortuna, tal vez se puedan evitar los daños más aterradores causados por la desigualdad geopolítica. Aun cuando el mundo sigue caminado con esos procesos de fortaleza y debilidad que no constituyen problema alguno para los seres inconscientes. O bien, dicho en otras palabras, mientras el poder desnudo es capaz de realizar lo que desea, la justicia es compromiso de expandir su protección. Esto es algo así como no portarse injustamente con los congéneres, trémulos con el rugido del león. Siendo así, acá no hay más que conformarse con el poder oculto, sin pretender razonar con la justicia divina. En fin, sufrimientos;

necesarios con lúcida resignación.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 130 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Antes de vivir juntos

Antes de vivir juntos, la lectura de este texto nos transporta fuera de los ángulos, a un espacio libre. Por eso, resulta vano todo intento de resistirse a ser alcanzados por el vendaval que ha traspasado nuestra existencia. Es decir, si ahora aprendemos a vivir en una comunión recíproca, la consecuencia inmediata será una evolución del individuo hacia la llamada de la alteridad. En tal caso, eso será una buena señal: tocará nuestro cuerpo y nuestras capacidades, y nos preparará para vivir un futuro mejor. Para ello, las disposiciones por las que hoy somos conducidos llegan hasta su fin último, si nos dejamos sacudir en toda circunstancia. Naturalmente, en ambos casos está implicada la identidad y la misión de cada cual, fiel a la palabra. De modo que el libro de la vida podría sintetizarse en ese compromiso que, por rigurosa analogía, queda identificado con el amor y su conocimiento. Esto es, en ejemplo verdadero de amor solidario hacia los demás. Entonces, se entabla un proceso de rejuvenecimiento con el lector en duelo. Lo mismo que, en sentido figurado, el autor pacta con el que no conoce, el alto y el bajo descanso en su defensa. Porque, si uno camina sólo y no comprende, acabada su obstinación cesará la oscuridad. Pero, si éste extiende la red y la lleva consigo, el conjunto se apartará del camino recto. Por ende, antes de vivir juntos;

conozcamos el amor.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 129 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Comparaciones y metáforas

Comparaciones y metáforas, se convierten en soporte de un mismo género comunicativo. Esto es, en un lenguaje abierto que permite penetrar el océano desde otra perspectiva distinta. Así como espuma marina que salpica el horizonte, en tanto que apacible en el mar confía. O bien, en sentido metafórico, la mente impregna el corazón, a la vez que el corazón y el cuerpo se relacionan entre sí. Por eso, las palabras agitadas en la turbulencia de un proceso afectivo, rompen con toda la lógica del discurso. Siendo así, es inútil buscar un amor tan arrollador en otros mares. Porque en la infinidad se estremece el corazón ante la ejecución de la ira y la dádiva de la calma, donde ésta última sale victoriosa. O bien, dicho en otras palabras: el cambio de rumbo es equiparable al corazón que transforma la existencia, por el amor que confluye en ese afecto. De tal forma que suaviza el cuerpo endurecido con una caricia azulada. Si bien, aunque esto no es más que un modo experimental de balbucear unas enigmáticas palabras, es un ejemplo claro de amor. Pues, toda experiencia ambigua e incluso infiel, se vuelve capaz de comunicar su mensaje con la ayuda de una imagen viva. Es más, reconvierte todo el ser que ha sufrido un cambio para que vuelva a su estado original, afín a la oleada del mar que nos lleva de regreso a casa. En suma, comparaciones y metáforas;

con una flexibilidad asombrosa.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 128 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Querida Europa

Querida Europa, observando tu interior me habitúo a cruzar de mi mundo al mundo ajeno, en un abrir y cerrar de ojos. En esa cercanía tan poco lejana donde la persona busca identificarse con la solidaridad como valor personal. Cierto es que la incitativa en este encuentro pueda cambiar totalmente nuestro modo de mirar el mundo. Pero al mismo tiempo sólo se verán con indiferencia las cosas, si la violencia ciega los ojos y la sordera no calma al odio humano. Tal vez la cuestión que hoy parece clamar una respuesta urgente es una contrariedad en sí misma de rabias, rencores y enemistades, aparte de cualquier religión. Puesto que si las ideas de cualquier índole se imponen ante la democracia social, la pluralidad cultural se verá amenazada por la intolerancia en toda forma de nacionalismo exasperado. Por consiguiente, dicha amenaza figura en la comunidad como una presencia personal, no meramente simbólica. Algo así como corrientes minoritarias e inflexibles con otros cabales con los que, aun siendo todos beneficiados, se rebelan algunos contra los otros. Tendencias camufladas como instrumento político que conduce a la desobediencia y desafía a la estructura jerárquica. Si bien, aunque el contexto jurídico actual continúa siendo lo suficientemente sólido para amparar la Constitución Europea, no debería desviar la atención hacia otras cosas. Ergo, querida Europa;

resiste solidaria con el resto del mundo.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 127 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.