Culture of Peace to drive social change

Dar

Dar en su justo valor, no es ni falta de lealtad ni justicia en el sentido moral. Aunque sea, eso sí, absurdo según el mundo. Es sencillamente un modelo apropiado para todas las circunstancias de la vida. Es la medida por la que se reconoce la bondad de unos a otros. Al contrario, un juicio justo, al parecer, sólo cita a la práctica dicha bondad. Pues, en sentido figurado, lo que puede sugerir un hermoso ideal en una cruenta tragedia, para un niño es una realidad que produce un rumor extraño en un mundo insensible. Y con todo, la paciencia servicial no admite límites caritativos. Es más, vuelve cada día a dar sin perjuicios, en un estado habitual de imperfección. Incluso entre faltas y confusiones, a veces malvadas y crueles. Por eso no duda ante preferencias personales que no sirven de nada, ni retrocede ante conflictos inherentes a semejante causa. Por lo que, dar es también ceder y sufrir un dolor inexpresable ante la prueba. Es soportar bajo una tierna mirada las lágrimas de un cielo desconocido en un mundo en llamas. Así, sin excepción y sin reserva, en favor de todos. A sabiendas que, alimentar sentimientos de odio a los enemigos, dispensa incorrectamente la imposición por medio de un egoísmo encubierto. En suma, dar;

es vencer el mal con el bien.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 150 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Ocupaciones

Ocupaciones en parte, elegidas para hacer el bien en el mundo, sin que por eso alteren la paz interior en las circunstancias presentes. De modo que en el cumplimiento de las labores, no sobrevenga negligencia ni cobardía que sea apta. Y eso tanto en los acontecimientos más importantes, como en los mínimos detalles en apariencia. Es más, si este es verdaderamente el sentido del misterio, todo pasa como una suave atención por el rostro del alma sensible. Esto es, creer y saber que, en horas oscuras ausentes de color, la intimidad proyecta cuidadosamente los abismos de la luz, delante de los ojos soñadores. Lo mismo que, en sentido figurado, las manos colmadas de rosas, elevan una porción mejor en el silencio oculto de mil felicidades ausentes. Y aunque todo eso es realidad en este momento, tal vez escapa a las miradas ajenas de privaciones. Por lo que, contemplar el rostro de la sombra, aun cuando se dará en el cielo, comienza y acaba en la oración y el trabajo de nuestros días, hasta el fin. Si bien, guardadas las debidas proporciones, las declaraciones más íntimas del amor se unen discretamente en todas sus dimensiones. Así, en el más profundo recogimiento, vemos la base y el origen de la unión espiritual. A saber, ocupaciones;

que no terminan, una vez contraídas.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 149 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Relaciones esenciales

Relaciones esenciales que reducen todo en última instancia, a ser encauzadas como gotas de agua hacia el Fin supremo. Pues, aún el amor bien cultivado, exige encajar múltiples intereses del modo más formal posible. Esto es, como recomponer una imagen perfecta combinando de manera lógica piezas de distintas formas. O bien, dicho en otras palabras, en una situación compleja de difícil comprensión, se requiere práctica y paciencia para unir el mismo deseo a las distintas partes. Divinas decisiones, proclama el Derecho: y por consiguiente, en el orden de la finalidad, vincula unas con otras. Así, en un bonito rompecabezas, dispone a una imagen con miras a su primer objeto de amor siempre en crecimiento. Esta es la razón de ser que condensa en Sí la existencia totalmente impregnada de vida. Por lo que pueden y deben velar las más diversas formas que se maravillan mutuamente. Y eso no es más que el exterior. ¡Qué sobrepasada se ve la sencillez por lo interior! Cuando el amor se oculta en la superficie para penetrar hasta las profundidades más secretas del alma. O cuando en el recogimiento se revela como de paso, la luz adorable de los misterios, para el alma sola inteligibles, porque las cosas divinas son su atmósfera natural. En suma, relaciones esenciales;

en espíritu y en verdad.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 148 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Secretos

Secretos señalados a la vista de la humanidad y anunciados en el mundo a una escala mayor. Aunque, por una excesiva prudencia humana no se atienda a examinar todo a cuanto acontece de ellos. O bien, dicho en otro orden de ideas: hasta ahora no se puede negar ni afirmar que sean reales. Por tanto, ante la espera de una declaración definitiva, la observancia debe continuar hasta percibir los signos comprensibles para la justificación y hallar con mucha claridad qué es lo bueno. Pues, incluso en el lenguaje simbólico, toda la visión del cisne acoge con fidelidad los dictados que señala el Corazón. Es más, estos son el camino inteligible, en todo instante y sin cesar. O bien, dicho en sentido figurado: con una belleza indescriptible, el ave entrelaza su arqueado cuello con la pasión nostálgica que derrama el Amor en este tiempo. De tal forma que, reconoce teórica y prácticamente dicha influencia y se deja gobernar por ella. Tal vez, así, en esta conciencia, el investigador traduce constantemente en actos las palabras enunciadas bajo la Luz. Eso sí, en obediencia a las grandes leyes naturales, grabadas en su pequeño corazón humano. Incluso cuando, según toda apariencia, esté dispensado a la menor prescripción de la Ley. A saber, secretos;

velados con una discreción encantadora.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 147 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Melodías

Melodías que interpretan, en clave de sol, la luz que hace posible la vida. Por eso, palpitando en lo más íntimo de cada nota, acompañan los sentimientos humanos de una exquisita musicalidad. Es decir, como una cortina conveniente, las melodías se hacen accesibles a nuestra pobre sensibilidad humana por el encanto infinito de la belleza. O bien, dicho en sentido figurado, la pieza que se armoniza en la ventana traslúcida, es capaz de tocar hasta el último latido de un corazón pasajero. Aunque, es menester, sobre todo, que el espectador siga dócilmente su influencia y se pierda realmente en ella. Más aún, es como ponerse en manos del creador y concentrarse en los signos que descifran el dolor y la alegría, sin quedar ciegos del todo. E igual que dejar hacer que los sonidos más desgarradores de nuestro pobre espíritu sean reflejados en la luz tamizada de la cristalera, sucede algo misterioso que nos cuesta ojear. Hasta el punto de poder captar que todos los sentimientos esenciales sean consolidados en una tierna mirada de amor. Dejándose llevar por una apacible unión sin palabras, y permaneciendo así todo lo posible. Hasta que el compositor suelte las teclas de un corazón efímero y el último sonido se apague. En suma, melodías;

de fondo, de luz, de sentido.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 146 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Deberes de estado

Deberes de estado que, en cumplimiento de la vocación, piden fidelidad y recogimiento en la práctica. Así, ocultos en sí mismos, saborean la humildad en la intimidad de su alma. O bien, dicho en sentido figurado, ponen en un lugar bien visible el libro que modela la instrucción. Pues, un argumento conforme a dicha enseñanza no puede estar en contradicción con la autoridad legítima. Si bien, sea un signo a su favor, el domino de los instintos naturales, aun cuando la prueba, en particular, exige un sacrificio grande. De tal forma que, tomando un poco menos de lo que les pertenece, o un poco más de lo que les desagrada, los deberes de estado se habitúan a prescindir de cebos y de licores. Por eso, en la vida compartida, se revela un mundo de fraternidad y justicia, en la fidelidad de un amor triunfante. Es más, la renuncia a la vagancia y al descuido, provoca un proceder histórico en el que, por la abnegación de cada instante perdido, se encuentra todo, una vez más. Por otra parte, textualmente hablando, es hora de evaluar cómo las oraciones que aparentemente no dicen nada nuevo, pueden anunciar los mensajes más profundos, también en relación a los acontecimientos actuales. A saber, cómo estudiar con exactitud la letra pequeña del ejemplar. Total, deberes de estado;

educados valientemente con gran templanza.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 145 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Inspiraciones

Inspiraciones en mí, en tu presencia, para amarte con confianza. Esto es, reconocerte en todas partes suave como una paloma, cálido como un soplo de aire y discreto como una caricia. Luego, una vez puesta en condiciones de percibir como tal dicha influencia, se adhiere mi alma en silencio sublime. Así, sin límites, como si la luz necesaria de tu ser se reflejara en mi forma de vivir. O, visto de otro modo: para que no me mire constantemente a mí misma y sea capaz de admirar tu encanto inacabable. Igualmente, en sentido figurado, un corazón abierto dócilmente a las inspiraciones constantes desvela una sonrisa, en un rostro maravillado por una luz radiante. Es más, en los humildes detalles de su semblante es copia imperfecta, pero bien dispuesta, de tal imagen inspirada. Entonces, lo menos que se puede hacer es no rechazar, ni siquiera interiormente, las pruebas más insignificantes y evidentes que se encuentran en las contrariedades de cada día. Y, sin embargo, en la oscura debilidad humana se libera algo de fortaleza que, sin esa negrura, no habría sido descubierta. Por ello, cada desafío de la vida es una oportunidad para descubrir algo nuevo, de manos de su espíritu. En suma, inspiraciones;

por el bien, la verdad y la belleza.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 144 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La minoridad

La minoridad, generalmente hablando, encarrila la vía bajo la divina providencia. Esto es habituarse a ser el menor ante los demás, igual que ante la nada de uno mismo. O bien, dicho en otras palabras; es algo así como intervenir en la mudanza de la propia vida, aun cuando esta disyuntiva ordena la transformación del corazón y la conexión del enlace. Así, apenas sin nada, observamos que todo lo que nos rodea y nos sucede proviene de lo Alto. Por ello, estas condiciones son determinantes en la actitud que nace del Amor, llena de infinitas posibilidades la vida, e impulsa a amar a los demás. Entonces, la correspondencia se eleva a las alturas por un encuentro fortuito e inopinado que cala en lo más hondo del ser humano. Ahora bien, en tal difícil tesitura, no escasea tampoco el resentimiento de iguales ante dicho cambio de paradigma. Es más, tras los inexplicables trayectos de este mundo, una no sabe ni qué decir. Y, sin embargo, en este halo de misterio, el desconocimiento nos hace conscientes de cómo apreciar los valores. Eso que nadie puede contarnos en detalle para escapar de los peligros, por más que las personas y las cosas que están en conexión con nuestra vida mística, nos faciliten o dificulten la instrucción. A saber, por medio de la minoridad;

profundamente sensible y penetrante.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 143 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

A ciegas

A ciegas, ante todo, de espíritu aceptamos sin dudar que el camino tal cual está bien. Es decir, aprobamos mentalmente la determinación percibida sin examinar ni juzgar aposta el mandato. Entonces, referente a este camino, es perfectamente razonable avanzar así. Aunque, ¡es tan habitual criticar las decisiones superiores en asuntos que no tenemos competencia! Si bien, ¡cuántas veces el procedimiento justifica más tarde la resolución que, a simple vista, habríamos sometido a crítica! Es más, en tal desgraciado caso, se tergiversan los deberes y se toman decisiones erróneas en un mundo que se desvía de la verdad. Por el contrario, si la evidencia de un error poco frecuente no se fija en la mente humana, se aprecia la marcha del pacto social con claridad. En consecuencia, la dirección escogida con mayor cuidado, por regla general, tiene orientadas todas sus obligaciones. O bien, dicho en sentido figurado; advierte en el camino un montón de datos que, por descuido, rutinariamente pasan desapercibidos a ojos vista. Por este motivo, es fundamental disponer de todos los talentos útiles y necesarios para ejecutar noblemente las funciones delegadas. Entonces, se revela la luz verdadera que nos guía hacia el bien común. A ciegas;

también de pensamiento y de juicio.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 142 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Autoridades

Autoridades, entre otras cosas, legítimas gracias a todos los que tienen alguna participación en la dirección de la humanidad. Así, tanto en la imagen natural como en la imagen sobrenatural, las autoridades se revisten en la tierra del poder que mana del cielo. Por lo que, si han recibido la instrucción correcta, deben ejercerla en subordinación al orden creado por la providencia. O bien, dicho en otras palabras; esto es muestra de un respeto noble que en la autorización o en la prohibición de la persona de su superior, obedece sólo a la manifestación de la voluntad divina. Pues, se deja conducir de manera activa o inactiva, en lo que tiene que aceptar o eludir. En cambio, si se opone a un deseo celeste o a una esperanza gloriosa, se rebela contra el orden establecido. Es más, sin lealtad, las personas tienen que obedecer a la fuerza a personas, y en ocasiones a personas poco respetables, aun cuando la lucha por la libertad terrenal y los derechos humanos sigue en alza. De hecho, incluso se llevan bien con el pesimismo que les desune y les paraliza. De modo que, ahora, también la religión es una excelente lección de humildad y elevada dignidad, para las personas que quieran seguir adelante y buscar nuevas maneras de superar los obstáculos. En fin, autoridades;

alegres de ocupar, a gran o pequeña escala, un lugar de honor.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 141 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La obediencia

La obediencia crece en la medida en que cuanto menos se interponga la voluntad personal en el quehacer habitual, mejor se presta la acción enérgica en la travesía. O bien, dicho en otras palabras; los títulos no nos son tan propios que nos sea inalcanzable renunciar a ellos, a condición de dejarnos conducir y amar por Aquel que mide el alcance de las aspiraciones más profundas. La gran dificultad está en modelar a un alma interiormente dócil y obediente. Lo mismo que en realizarlo enérgicamente, pese a todas las divergencias humanas interiores y exteriores. Con todo, esto no es más que vivir el camino de la infancia que en su admirable inmensidad, es alcanzable al simple fiel amado. Así, en absoluta dependencia, la voluntad humana se conforma a la voluntad divina. Es decir, dicha relación filial va tan lejos que no actúa sino bajo el impulso extraordinario del amor que encamina el ejercicio de la obediencia en el proceder habitual. De hecho, comprender y practicar el modo de comportamiento correcto es la vía para lograr entrar en su confianza. Así, una señal puede en adelante obligarnos, ceder y prohibirnos el paso, según las resoluciones que nos sean manifiestas. Por tanto, en la medida en que la satisfacemos, la obediencia;

se descubre en la senda del amor.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 140 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Bienes sociales

Bienes sociales que compensan las innumerables horas de solicitud ofrecidas por nuestro bienestar. De hecho, somos usuarios, voluntariamente o por necesidad, de diversos colectivos que pueden favorecer o dificultar la vida moral y religiosa. Por eso, no es inverosímil la reversibilidad a un estado o condición anterior, dada por la influencia mutua entre los miembros de un organismo. Incluso, tal vez conozcamos algunas de estas causas, aunque la mayoría nos sean desconocidas. En tal caso, corresponden nuestras deudas y obligaciones que, ante todo, y conforme a lo que somos, debemos cumplir. De manera que, en lugar de descuidar nada, se enmiendan las contrariedades que les están vinculadas. O bien, dicho en pocas palabras: toda vana presunción es vencida. Luego, desnudos, tal como somos, reconocemos las oscuridades de los falsos ideales, como seres ausentes que son olvidados apenas. Tal vez por eso, lo poco que se da generosamente, llega a ser en verdad muy valioso. Por lo que, afín a la celeridad en el deber y el culto a la verdad, embellece las relaciones humanas sinceras y generosas. Más aún, es algo así como un rico suplemento que colma todas las carencias al pasar por buenas manos. En suma, bienes sociales;

de justicia, de caridad, de conveniencia.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 139 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.