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Hija, Madre y Esposa

Hija, Madre y Esposa, enséñame a callar cuando deba ser prudente para que lo que pronuncien mis labios esté en mi mente y en mi corazón. Rosa mística que creces entre las más punzantes adversidades y haces florecer la caridad en la primavera del mundo, no permitas que caiga en la afrenta común. Espejo de justicia en la fidelidad, la perfección y la bondad que, comparada con la luna, reflejas en el día todas tus virtudes. Paloma sencilla, hermosa y amiga, amante de la soledad en este mundo, conmovida por sus miserias y mediadora de la paz. Madre sin corrupción, abogada del amor y ejemplo de humildad y de paciencia en todos tus pensamientos, palabras y obras. Vid, humilde a los ojos del mundo, siempre fiel y apoyada sobre tu amado, tú que creces en altura al árbol al que te arrimas. Pues, tanto le amas que de día y de noche estás pensando siempre en Él, y solo procuras complacerle en todo lo que puedes. Justo es entonces que, sin tener nada propio ni considerados los méritos tuyos, te entregues sin volver la vista atrás;

en el alma, en el cuerpo y para el interés común.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 6 escrita por Carmen Rafecas. Imagen de la Basílica de la Sagrada Familia. Todos los derechos reservados. 

 

La ventana transparente

La ventana transparente está muy limpia y clara para que no se vea el cristal, sino únicamente la imagen viva y humana que está al otro lado de ella. El verdadero compositor utiliza el arpa del violín para hacernos capaces de escuchar con un lenguaje universal. Se escucha en todas partes, fundamentalmente en los que más sufren. Su presencia, invisible a los ojos, brilla como una luz enérgica que impulsa hacia nuevos caminos. Sin embargo, para que sea aceptada, muestra los hechos con sus palabras y sus obras. Y, aunque el compositor no es la obra viva que se pueda vender o cambiar, Él y su obra son inseparables, más allá del tiempo y del trayecto que le espera. O bien, dicho de otro modo: para un joven prudente que quiera decidir su futuro, aunque el programar es sabio, no siempre se corresponde la planificación con la vida real. Es decir, sólo con un diálogo continuo y confiado, las imprevisibles experiencias de la vida se convierten en una alegre sorpresa. E, igual que al que es medianero de la paz no le conviene ser enemigo del ofendido, y mucho menos cómplice del mismo delito, como fuente reparadora de todos los cansancios, la ventana transparente;

preserva de volver a caer.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 5 escrita por Carmen Rafecas. Imagen de Alberto Hugo Rojas. Todos los derechos reservados. 

La sed de verdad

La sed de verdad, como linda expresión convertida en metáfora, le indicaba que su deseo era sincero y veraz. Sin embargo, no podía alcanzar la felicidad mientras que lo que le rodeara no se correspondiera con sus expectativas. Ruptura que le hizo cambiar de país, de amigos, y hasta de relaciones familiares, causada siempre por la misma razón: la desilusión de no encontrar lo que anhelaba. Pues, teniendo el mismo fundamento vital que el hambre, la sed la sentía enseguida y más a menudo. E, igual que un largo proceso natural precede la llegada de un trozo de pan a la mesa, se esforzó en comprender y procuró el sustento perdurable. De repente le llegó un pensamiento inspirado, de igual forma que un pedacito de vida, madura con la buena tierra, la lluvia y el sol. Un pensamiento recurrente, lleno de paz y, dulcemente alentador, que le acercó hasta una nueva luz para que hiciera una elección de vida. O bien: una pregunta directa aun a riesgo de recibir una respuesta dolorosa. Pues, si se interpreta que para creer en alguien primero hay que amarlo, la confianza aumenta y el amor se fortalece. He aquí la razón de por qué la sed de la verdad no encierra misterios incomprensibles;

libre de marcharse, en cambio, permanece.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 4 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Una invitación a la alegría

Una invitación a la alegría, le invitó, personalmente, a una relación de amor. Cuando se cruzó con su mirada, se convenció de que era sensato esperar. En Él había luz, energía, y sonrisas. Sabía que era arriesgado lo que le iba a decir, pero aun así quiso escribirlo: No quiero regalos ni obsequios, y, sin embargo, estoy a tu lado. Es decir, con humildad y firmeza, negó lo primero para afirmar lo segundo, exponiendo su amor elocuente formado de obras buenas. E, igual que estaba escrito en su libro, con las mismas palabras expresó lo que pensaba y lo que tenía en el corazón. No obstante, aun conociendo la verdad y practicando el uso de la razón, se ausentaron, sin victimismos ni condenas, en búsqueda de motivos para vivir que les devolvieran el gusto de soñar. Pues, era necesario comprender más allá del juicio, para que el conocimiento no estuviera limitado. Fue entonces, cuando al leer, en sintonía, el mensaje escrito, encontraron siempre razones para vivir. Y, siendo retados a ir más allá, certificada la veracidad de los hechos, se amaron y se perdonaron;

con diálogo, justicia y caridad.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 3 escrita por Carmen Rafecas. Imagen de Moise Levi. Todos los derechos reservados. 

La experiencia de apertura

La experiencia de apertura le enseñó lo que antes le estaba velado. Como un velo que oculta discretamente las miradas, ella no podía descubrir la verdad si antes no le era revelada. Es decir, aunque sus ojos no le podían ver, se fue haciendo cada vez más consciente de su presencia. Lo sentía de múltiples formas, a pesar de que Él no le pudo prometer guardarla de las tormentas de la vida. Destellos de Luz, o bien, pequeños signos de Verdad que le enseñaron el camino, abriéndole los ojos a un mundo invisible que le iluminaba la sonrisa. Y, a pesar de que no tenía plata ni oro, permanecía en silencio dejando pasar la indiferencia y la dureza de corazón de los que se creían mejores. Un silencio lleno de sentido y de disposición a los demás para abrir su corazón. Pues al comprender que todo lo sucedido era necesario, paradójicamente por este motivo, el llanto despareció y el Amor superó todos los pesares. En Él encontró Paz, y antes de que el velo se resbalara y al caer besara el suelo, “lo que vio lo escribió”;

Donde quiera que estés, quiero estar contigo.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 2 escrita por Carmen Rafecas. Imagen libre de derechos publicada vía unsplash. 

Alianza de Paz

Alianza de Paz que no vacilas, no violentas, ni amenazas. Tú que tienes firme asiento en la justicia y la opresión no se te acerca, cógeme de la mano para que pueda iluminar zonas oscuras que aún quedan en el camino. Déjame ser antorcha de tu luz para que mis ojos ciegos vean. No permitas que la afrenta que destroza mi corazón, en la soledad y en la traición, me desaliente. Concédeme respiro cuando recuerde tus palabras, unánime al amor y al servicio de los demás. Convierte mi propósito en plenitud de vida para mantener en equilibrio la unidad de las partes individuales. Entendimiento tácito para el consenso de las buenas relaciones, en un mundo fatigado por los desequilibrios interiores de los individuos. Una sociedad en la que la ausencia de la tensión no es suficiente para poner fin a la guerra. Que, sin oponerme a esta, y para sellar el texto, se me haga indispensable el ejercicio permanente de tres virtudes al unísono. Pues, si “lo escrito, escrito está”, con tu luz veré;

verdad, justicia y caridad.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 1 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía absfreepic.