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Autoridades

Autoridades, entre otras cosas, legítimas gracias a todos los que tienen alguna participación en la dirección de la humanidad. Así, tanto en la imagen natural como en la imagen sobrenatural, las autoridades se revisten en la tierra del poder que mana del cielo. Por lo que, si han recibido la instrucción correcta, deben ejercerla en subordinación al orden creado por la providencia. O bien, dicho en otras palabras; esto es muestra de un respeto noble que en la autorización o en la prohibición de la persona de su superior, obedece sólo a la manifestación de la voluntad divina. Pues, se deja conducir de manera activa o inactiva, en lo que tiene que aceptar o eludir. En cambio, si se opone a un deseo celeste o a una esperanza gloriosa, se rebela contra el orden establecido. Es más, sin lealtad, las personas tienen que obedecer a la fuerza a personas, y en ocasiones a personas poco respetables, aun cuando la lucha por la libertad terrenal y los derechos humanos sigue en alza. De hecho, incluso se llevan bien con el pesimismo que les desune y les paraliza. De modo que, ahora, también la religión es una excelente lección de humildad y elevada dignidad, para las personas que quieran seguir adelante y buscar nuevas maneras de superar los obstáculos. En fin, autoridades;

alegres de ocupar, a gran o pequeña escala, un lugar de honor.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 141 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La obediencia

La obediencia crece en la medida en que cuanto menos se interponga la voluntad personal en el quehacer habitual, mejor se presta la acción enérgica en la travesía. O bien, dicho en otras palabras; los títulos no nos son tan propios que nos sea inalcanzable renunciar a ellos, a condición de dejarnos conducir y amar por Aquel que mide el alcance de las aspiraciones más profundas. La gran dificultad está en modelar a un alma interiormente dócil y obediente. Lo mismo que en realizarlo enérgicamente, pese a todas las divergencias humanas interiores y exteriores. Con todo, esto no es más que vivir el camino de la infancia que en su admirable inmensidad, es alcanzable al simple fiel amado. Así, en absoluta dependencia, la voluntad humana se conforma a la voluntad divina. Es decir, dicha relación filial va tan lejos que no actúa sino bajo el impulso extraordinario del amor que encamina el ejercicio de la obediencia en el proceder habitual. De hecho, comprender y practicar el modo de comportamiento correcto es la vía para lograr entrar en su confianza. Así, una señal puede en adelante obligarnos, ceder y prohibirnos el paso, según las resoluciones que nos sean manifiestas. Por tanto, en la medida en que la satisfacemos, la obediencia;

se descubre en la senda del amor.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 140 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Nueve días

Nueve días mediante la cesión de obras, para que, de esta forma, se comprenda la importancia y la seriedad de la situación presente. Así, tal cual somos, nos entregamos con nuestro activo, y también con nuestro pasivo. De modo que el autor nos ofrece la respuesta, pero nos dirige una pregunta a nuestro corazón: ¿Cuál es tu proceder? Esto es para entender y expresar mejor aquello que realmente mantiene y sustenta nuestras vidas. Porque, si muchos por ser fieles a su opción se entregan decididos, lo mismo es posible tolerar con paciencia las críticas y el rechazo. Y, más allá de la ingenuidad de alguno que afirma que nunca ha visto al justo abandonado, roguemos que las contrariedades de la trayectoria personal y de la historia colectiva, no nos despojen de la alegría de practicar la justicia. Por eso, quizá, no es casual que se diga que cuánto más desprendidos estamos de los bienes temporales, más ricos podemos ser en la tierra. Es decir, más perfectamente nos podemos dar en el servicio a los necesitados, sin reservas ni prejuicios. Eso sí, con la ayuda del amor razonable, el auténtico amor humano y voluntario. Aun cuando, para las luchas que a veces se deben sostener sea necesario instruir a los adversarios con mansedumbre. Total, nueve días;

de generosidad y renuncia voluntaria.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 136 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Dulce atracción

Dulce atracción que me ofreces en medio de las preocupaciones de cada día, para dar vida con las palabras gota a gota. O bien, formas de expresión que reflejan un auténtico tratado de la pasión, siempre desde el presente. Así, impregnadas de una única fuente, son un camino de conocimiento compartido. Es más, al margen de las letras, tienes ya un derecho de propiedad sobre todo lo que está escrito. Aunque está claro que tan sólo podrás ejercer ese derecho según el orden natural de lo que te ha sido cedido. Por lo tanto, se podrá objetar que acá no existe donación alguna. Aun cuando el relato y la expresión coexisten a través de las letras que sumamos en el camino. Pues esto es inseparable de lo que ha ocurrido en la historia de la nación. Lo mismo que con pequeños pasos se abordan poco a poco los problemas reales de la sociedad. De hecho, la contemplación se sitúa en esta perspectiva. Tú eres el Amor que enciende a la luz en mi cuerpo y en mi alma, en mis sentidos y en mis talentos. A saber, en este momento, es todo lo que puedo producir. Por más que también yo tenga el derecho de disponer de todo esto según mi voluntad. De forma que, cuando por amor reconozco libremente esta entrega, vale decir que nuestra historia cobra vida. En suma, dulce atracción;

íntimamente cercana.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 135 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Querida Europa

Querida Europa, observando tu interior me habitúo a cruzar de mi mundo al mundo ajeno, en un abrir y cerrar de ojos. En esa cercanía tan poco lejana donde la persona busca identificarse con la solidaridad como valor personal. Cierto es que la incitativa en este encuentro pueda cambiar totalmente nuestro modo de mirar el mundo. Pero al mismo tiempo sólo se verán con indiferencia las cosas, si la violencia ciega los ojos y la sordera no calma al odio humano. Tal vez la cuestión que hoy parece clamar una respuesta urgente es una contrariedad en sí misma de rabias, rencores y enemistades, aparte de cualquier religión. Puesto que si las ideas de cualquier índole se imponen ante la democracia social, la pluralidad cultural se verá amenazada por la intolerancia en toda forma de nacionalismo exasperado. Por consiguiente, dicha amenaza figura en la comunidad como una presencia personal, no meramente simbólica. Algo así como corrientes minoritarias e inflexibles con otros cabales con los que, aun siendo todos beneficiados, se rebelan algunos contra los otros. Tendencias camufladas como instrumento político que conduce a la desobediencia y desafía a la estructura jerárquica. Si bien, aunque el contexto jurídico actual continúa siendo lo suficientemente sólido para amparar la Constitución Europea, no debería desviar la atención hacia otras cosas. Ergo, querida Europa;

resiste solidaria con el resto del mundo.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 127 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Donde sea necesario

Donde sea necesario puede actuar, en cualquier estado y condición. Y eso, sin duda, será lo mejor. De manera que si su amor fuese defendido, el orden de la Justicia quedaría restablecido de la malvada acción, que, lanzada desde la tierra desordena la templanza, aun en el mismo cielo. He aquí uno de los motivos por los cuales el delito de ultrajar al celeste corazón exige de inmediato una condigna resolución. Entonces, ¿cómo satisfacerla si quien la consuma y destruye es sólo el amor? o bien, ¿si me entregáis en mi ara interior el tributo con que puedo corresponderos? Así pues, cuando trato de recompensaros, Vos habéis auxiliado ya a mi desdicha, por más que ofrezca todos mis sacrificios y oraciones de buen grado. Después, bajo la fascinante inmensidad, todo se transforma; igual que sus efectos se prolongan para siempre. Dejándonos llevar con libertad y con confianza, haciéndonos capaces de aceptar la experiencia en pareja, vivos y encendidos, fruto del amor. Por eso, en el lugar de encuentro no hay más que la voz hablando al corazón. Del mismo modo que la vida humana se hace incomprensible sin esta metamorfosis. Por causa de los ojos de carne que nada ven en lo invisible. Esto es, en sentido figurado, los ojos que son para el cuerpo como la ceguera para la vista. En cambio, si los ojos ven, la generosidad ardiente se extiende prodigiosamente. Es decir, donde sea necesario;

en medio de una alegría o de una tristeza.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 118 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

De acuerdo

De acuerdo con la verdad no hay promesa útil ante la autoridad, si falta el amor. En cambio, escalar con la verdad de frente aporta sentido en la vida. Con lo cual, la conjunción sí, sí, no, no, es harta y precisa tanto en el decir como en el hacer. O bien, dicho en otras palabras, de poco sirven los papeles firmados si precisan respeto, dignidad o comprensión. Es decir, aunque en lo alto, los escalones cobran vida verdadera en unión y comunión, en lo bajo puede sobrevenir el abuso de las personas. Por eso todo pasa. Con el deseo de responder a ese amor que sopla como al viento, con libertad interior. Porque sin él comienza a gobernar el orgullo y la vanidad. Pero si hay vida en el interior, lo mismo que el aire roza la piel y los sentidos, el amor actúa cada día con nuevos signos. De suerte que toma por entero el corazón y la vida, afín a la música que suena por medio de un instrumento con sus notas dulces. Por este motivo, siempre hay algo sorprendente que buscar cada mañana, conforme a la eterna novedad que florece en todas partes. Aquella armonía que no se compra con oro ni con plata, sino con el verdadero amor que la espera por donde pasa para ganarle el corazón. Por tanto, pese a su extraordinario trabajo no se inquieta ni se impacienta. Es más, sin hacer acepción de sujetos, obra con las manos y con el corazón. Esto es, de acuerdo;

con la paz, la justicia, la solidaridad.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 117 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Memorias

Memorias que, explicadas en concreto, no pueden considerarse como un error de la predicción de los daños ingentes, que el materialismo provocaría a la humanidad. Lo mismo que una realidad, sobrenatural y no física, oculta una noche iluminada por una luz desconocida. O bien, dicho en sentido figurado, tiñe el cielo de rojo y afrenta la tierra, por la que se anuncia una discordia sangrienta. Aunque esto no es del todo exacto. Puesto que, tras atravesar el viaducto internacional, las eurociudades con vocación, se convierten, a largo plazo, en una sola ciudad con una única dirección. Aun cuando esto dé un poco de resquemor por no querer ser conquistados. Sin embargo, dónde nacen acuerdos entre municipios próximos, vinculados históricamente pero pertenecientes a distintos estados de la Unión Europea, nada malo puede suceder. Al contrario, en el pacto abunda la paz, la alegría, la libertad. Por esa razón, su alusión histórica es inequívoca. Es la pura luz que quiere alumbrar dentro de cada memoria, en una infinita comunicación de amor. En consecuencia, la iluminación se descubre en comunidad, en unidad y afecto, pero se oculta en las divisiones, los egoísmos y el individualismo. Es decir, de una forma particular, es reflejo de lo que es, de lo que existe. Por tanto, aunque no faltan disgustos y adversidades, pone en claro las alegaciones. En conclusión, memorias;

cumplidas en parte, como un acto de beligerancia.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 109 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Desandar el camino

 

 

 

 

Desandar el camino es una experiencia dispar sobre el misterio de la vida. Siendo así, un solo Dios permite en este mundo que el amor y el odio vayan tejiendo un tapiz simultáneamente. Por tanto, en sentido contrario al camino ya recorrido, el tapiz sólo se mira por el lado de los rotos o descosidos. O bien, dicho en otras palabras: la otra cara del amor es el dolor que acompaña a los justos por ser consecuentes con su verdad. De tal forma que la cruz se convierte en su silenciosa sombra. Así, el silencio se hace mayor que el templo y el amor más grande que la ley. Antes bien, no hay nada peor que la hipocresía y que comerciar con ese Amor. Es decir, Dios no es una propiedad exclusiva, es de todo el mundo. En consecuencia, aunque las explicaciones no sirven de nada cuando anda por medio el dolor, sólo cabe el rendimiento de la razón ante la dispersión del pueblo. Y eso, a decir verdad, sobrepasa los límites humanos. Entonces, ¿qué fuerza interior nos conduce para saber mirar más allá de las apariencias y descubrir la Tierra Prometida? Es decir, encontrar esa paz y esa unidad que vive en el mismo vacío que llena. Mientras que, sin apenas percibir lo que realmente está sucediendo, todos los dispersos bebemos de su silencio en medio del desorden. Por tanto, no sólo los datos obtenidos por los estudios nos orientan hasta allí. Al fin y al cabo, desandar el camino;

conlleva estar rodeado de provisionalidad y misterio.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 90 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Una Europa unida

Una Europa unida es un vínculo de unión entre las personas y los pueblos. Es decir, no se pone de parte de uno y en contra de otros. Siendo así, en aquel tiempo, dos guerras mundiales habían dejado miseria en las ciudades y rencor en los corazones. De modo que, Konrad Adenauer, Robert Schuman y Alcide De Gasperi, se propusieron acercar a las naciones, que años antes se habían destruido mutuamente. En consecuencia, tuvieron que vencer mil dificultades. Aunque, con la ayuda de Dios y con el esfuerzo perseverante de los dirigentes, todo se fue solucionando. Por ello, la Unión Europea comparte sus alegrías y pesares, al igual que las necesidades y proyectos. Sobre todo, cuando se tiene fe, amor y fuerza de voluntad. Siendo así, para vencer los problemas, formaron entre todos una comunidad internacional. De suerte que, cada uno de sus miembros recuperó la capacidad para solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de Amor. Con todo, uno de los problemas graves que hoy sufre la sociedad en varias naciones, es el terrorismo. Por tanto, ante esta realidad, la paz exige nuestro esfuerzo, para que no provoquemos conflictos. Más aún, para que seamos personas conciliadoras, que ayudemos a los demás a vivir en armonía. Por ende, el que busca sinceramente la Paz la encontrará a su lado. Es cuestión de tomar partido con Ella, o contra Ella. A fin de cuentas, una Europa unida;

ante todo y por encima de todo, es un regalo de Dios.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 86 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

El tren de la Vida

El tren de la Vida nos lleva a la casa del Cielo. Sin embargo, aunque todos vamos dentro, hay pasajeros que se mueven de un sitio para otro sin saber por qué, ni para qué, ni adónde van. De modo que, los pasajeros que no conocen la vía, pierden la esperanza de llegar a la meta del viaje. Esto es, los que van por la vida haciendo el viaje a ninguna parte, necesitan quien les ofrezca en el mundo el sentido de su paso por la tierra. Por fortuna, el día de Navidad subió al tren una madre con su hijo pequeño, y nos regalaron su alegría. En tal caso, si acariciar a un hijo es como acariciar a su madre, admitir a un hijo es como admitir a su madre. Siendo así, la Esperanza hace más llevadero el Camino. Por ello, el sentido más profundo del regalo mencionado es el respeto que se demuestran los pasajeros entre sí. Mientras que, lo perjudicial es hacer el regalo por simple compromiso social. Así, el dicho popular: “De ilusión también se vive”, tiene su parte de verdad. Es decir, el iluso puede vivir de ilusión pero la ilusión, a veces, se queda en un globo pinchado. Con todo, sin niños en el tren no habrá vida en el futuro, ni dulce conversación. En consecuencia, resulta sorprendente considerar que la conciliación y el acuerdo son puramente unidireccionales. Más bien, de nada servirá si no hay interés, decisión y confianza de una y otra parte. A fin de cuentas, el tren de la Vida;

sabe esperar a que las personas y las situaciones maduren.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 83 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

Vocación y destino

Vocación y destino, como espejo de agua que refleja los rayos de la tormenta, causa en el vacío algo indescifrable. O bien, pese a verse con las manos vacías en medio del mundo, se cuestiona el sentido mismo de la existencia. A fin de cuentas, es a través de las tormentas que se gesta la vocación al amor. En tal caso, la libertad emerge de dentro del agua y desencadena extraordinarios resplandores de liberación personal. Aun cuando por sí sola no genera los valores éticos para lograr la utopía de la paz y de la bonanza en un mundo discutido. En cambio, el cometido acoge y ofrece asilo a las vidas heridas y a los cuerpos maltrechos, les arropa con amor y les abre al horizonte. Es decir, no abandona a los tristes y los marginados en un aislamiento provocado por la desgracia o la injusticia. Por esta razón, la tormenta puede ser requerida como un espacio privilegiado para la búsqueda de la propia armonía y para el encuentro con el verdadero Amor. Lo mismo que el náufrago no la rechaza ni la busca, ni tampoco la siente como un castigo añadido a su desventura. De modo que, desvelado el dolor, el ejercicio del deber exige estar dispuesto a prestar una ayuda afectiva y efectiva, personal y comunitaria, individual e institucional. De tal forma que la participación no se pueda limitar a una prestación puntual y olvidadiza. Esto es, afín a vocación y destino, aprender a discernir dónde y cuándo hay que prestar ayuda;

modelo y estímulo para el ejercicio de la caridad.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 79 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.