Culture of Peace to drive social change

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Bienes sociales

Bienes sociales que compensan las innumerables horas de solicitud ofrecidas por nuestro bienestar. De hecho, somos usuarios, voluntariamente o por necesidad, de diversos colectivos que pueden favorecer o dificultar la vida moral y religiosa. Por eso, no es inverosímil la reversibilidad a un estado o condición anterior, dada por la influencia mutua entre los miembros de un organismo. Incluso, tal vez conozcamos algunas de estas causas, aunque la mayoría nos sean desconocidas. En tal caso, corresponden nuestras deudas y obligaciones que, ante todo, y conforme a lo que somos, debemos cumplir. De manera que, en lugar de descuidar nada, se enmiendan las contrariedades que les están vinculadas. O bien, dicho en pocas palabras: toda vana presunción es vencida. Luego, desnudos, tal como somos, reconocemos las oscuridades de los falsos ideales, como seres ausentes que son olvidados apenas. Tal vez por eso, lo poco que se da generosamente, llega a ser en verdad muy valioso. Por lo que, afín a la celeridad en el deber y el culto a la verdad, embellece las relaciones humanas sinceras y generosas. Más aún, es algo así como un rico suplemento que colma todas las carencias al pasar por buenas manos. En suma, bienes sociales;

de justicia, de caridad, de conveniencia.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 139 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Querida Europa

Querida Europa, observando tu interior me habitúo a cruzar de mi mundo al mundo ajeno, en un abrir y cerrar de ojos. En esa cercanía tan poco lejana donde la persona busca identificarse con la solidaridad como valor personal. Cierto es que la incitativa en este encuentro pueda cambiar totalmente nuestro modo de mirar el mundo. Pero al mismo tiempo sólo se verán con indiferencia las cosas, si la violencia ciega los ojos y la sordera no calma al odio humano. Tal vez la cuestión que hoy parece clamar una respuesta urgente es una contrariedad en sí misma de rabias, rencores y enemistades, aparte de cualquier religión. Puesto que si las ideas de cualquier índole se imponen ante la democracia social, la pluralidad cultural se verá amenazada por la intolerancia en toda forma de nacionalismo exasperado. Por consiguiente, dicha amenaza figura en la comunidad como una presencia personal, no meramente simbólica. Algo así como corrientes minoritarias e inflexibles con otros cabales con los que, aun siendo todos beneficiados, se rebelan algunos contra los otros. Tendencias camufladas como instrumento político que conduce a la desobediencia y desafía a la estructura jerárquica. Si bien, aunque el contexto jurídico actual continúa siendo lo suficientemente sólido para amparar la Constitución Europea, no debería desviar la atención hacia otras cosas. Ergo, querida Europa;

resiste solidaria con el resto del mundo.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 127 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

El amor invisible

El amor invisible reconoce la autenticidad de cada persona, y soporta con paciencia las contrariedades de la vida. Lo mismo que, en contraste con la literatura universal, el lenguaje del profeta comunica el juicio de Dios sobre una situación determinada. De tal forma que, necesita a los demás al igual que a sí mismo para descubrir su presencia. Es decir, experimentarlo también en el cuerpo para seguir caminando con confianza y serenidad, fiel a la verdad. Por eso, el lenguaje que emplea suele ser un lenguaje de denuncia en medio de la desgracia. Si bien, en este momento, el designio de grandes posturas y la corrupción de todo poder, se confronta con una sociedad justa, solidaria y fraterna. Por consiguiente, la promesa de un futuro mejor está siempre presente si es que nos decidimos a cambiar de verdad. Por tanto, que surjan dificultades en las legislaciones de los primeros tiempos es precisamente comprensible históricamente. Pero tratar de corregir eso ahora y proteger a los pobres parece inútil. De hecho, la división de autoridad todavía cercana, aumenta la discordia entre unos y otros. Lo mismo que en la literatura profética se hace indeseable al que viene de fuera, con su historia tasada por medio de una ironía discreta. Es más, aunque el llanto sigue en nuestro tiempo, ya no tiene un lugar principal en las notificaciones oficiales. No obstante, en tanto que las personas de buena voluntad se lamentan, las tristes verdades se desvanecen bajo un mismo cielo azul. Así, el amor invisible;

actúa y produce alimento cada día. 

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 124 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

 

Vocación y destino

Vocación y destino, como espejo de agua que refleja los rayos de la tormenta, causa en el vacío algo indescifrable. O bien, pese a verse con las manos vacías en medio del mundo, se cuestiona el sentido mismo de la existencia. A fin de cuentas, es a través de las tormentas que se gesta la vocación al amor. En tal caso, la libertad emerge de dentro del agua y desencadena extraordinarios resplandores de liberación personal. Aun cuando por sí sola no genera los valores éticos para lograr la utopía de la paz y de la bonanza en un mundo discutido. En cambio, el cometido acoge y ofrece asilo a las vidas heridas y a los cuerpos maltrechos, les arropa con amor y les abre al horizonte. Es decir, no abandona a los tristes y los marginados en un aislamiento provocado por la desgracia o la injusticia. Por esta razón, la tormenta puede ser requerida como un espacio privilegiado para la búsqueda de la propia armonía y para el encuentro con el verdadero Amor. Lo mismo que el náufrago no la rechaza ni la busca, ni tampoco la siente como un castigo añadido a su desventura. De modo que, desvelado el dolor, el ejercicio del deber exige estar dispuesto a prestar una ayuda afectiva y efectiva, personal y comunitaria, individual e institucional. De tal forma que la participación no se pueda limitar a una prestación puntual y olvidadiza. Esto es, afín a vocación y destino, aprender a discernir dónde y cuándo hay que prestar ayuda;

modelo y estímulo para el ejercicio de la caridad.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 79 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

El aire de familia

El aire de familia se experimenta, al mismo tiempo, en el ámbito familiar y universal. Poco a poco, se ve lo que el Amor dijo y le hubiera gustado decir. Entonces todo se enciende desde dentro, para probar la llamada del mundo en familia. Lo mismo que la humanidad es como un enorme planeta donde todos somos más que amigos. Por tanto, el amor es más que restablecer el diálogo; algo más que intimar en una relación personal. Significa también un planeta unido, recuperado en el amor, iluminado en la solidaridad, y arropado en la bondad. Lo mismo que el ama de casa pone orden y ternura en el hogar, con su delicadeza. Así, mediante la comprensión, el diálogo, el silencio y la palabra oportuna, confía su sensibilidad esencial en la morada de la sociedad. De forma que, centrada en lo auténticamente indispensable, nos sostiene en la debilidad y nos guía por sus caminos. En tal caso, el amor nos mueve a ser generosos con quienes nos rodean, en pro de una sociedad mejor. Por tanto, si todo se comparte: la absolución y la resolución nos afectan a todos. Entonces, ¿cómo actuar para que seamos felices en ambientes, a menudo conflictivos? Más bien se trata de aprender a distinguir cuál es nuestra disposición, y nuestra calidad de sentimientos y voluntad. Esto es, diferenciar lo fundamental de lo accesorio en las decisiones. Sin embargo, la protección, el compromiso y la paz, debe permanecer con nosotros. Por ende, el aire de familia;

engloba la gran esperanza del mundo.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 67 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

La hospitalidad

La hospitalidad acoge a los extranjeros en su casa, como si hospedara a ángeles sin saberlo. O bien, como obradora de grandes maravillas, trabaja a escondidas dentro de los corazones. Pues si se dieran cuenta de sus obras, se marchitaría su frescura y perdería su vitalidad. Es decir, se ocultaría la pureza de corazón, la pureza de intenciones y la fertilidad de buenas obras. Y sin embargo, no hay modo de enseñar si no se experimentan estas maravillas, que destruyen el corrompido mundo. De modo que este misterioso medio, revela un código de vida práctica, al alma de buena voluntad. Pero, ¿Qué hacer? ¿Qué conducta observar? A esta pregunta propuesta por muchos corazones, responde aquí la hospitalidad. El alma de buena voluntad ha de estar sin cesar ocupada en el recogimiento y la contemplación, para que crezca y florezca la vida. Por esta razón la hospitalidad se conserva siempre amable y atenta, y no teme si el viento le agita y le sacude. Porque comprende que necesariamente ha de ser acometida y contradicha, en su crédito o en la autoridad de los hombres. O en otros términos: para alcanzar la perfección, quiere estar expuesta a todos los vientos, sin apoyarse en los talentos naturales. Pues intuye que el amor de sí mismo y el de la hospitalidad, no se pueden de ningún modo conciliar. Por consiguiente, cuanto más se la procura seguir, más se descubre su profundidad, prudencia, y eficacia. En fin, la experiencia nos ha enseñado que hay personas de muy poca instrucción que ven, y sabios que no ven, que la hospitalidad;

protege con fortaleza el corazón.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 46 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La capacidad de amar

La capacidad de amar percibe la voz del corazón más bien que la de la boca. Cierto es que la imaginación, tan inquieta que ni un solo momento está en reposo, le ocasiona alguna infatigable distracción aunque involuntaria. Pero fiel en el amor, combate con valentía el descuido sin siquiera dudar ni diferir. Porque para amar tanto más meritorio es cuanto más difícil, y tanto más difícil es cuanto resulta naturalmente menos agradable. Pues, si se toma la resolución de ser fiel en las pequeñas cosas, lo será también en las grandes. Mas pide, desde ya, que se tantee continuamente su caridad para poner a prueba los sentimientos. Ya que antes de este saber, sólo veía disoluciones, querellas y divisiones, encausadas por una multitud de adversarios. Al presente, nada, en efecto, más evidente, que advertir e instruir la peor corrupción engalanada, con muestras de generosidad dispersas por el mundo. Brotes que crecen en tantos seres humanos que dedican su vida a favor de un mundo amigo, y que hacen que este mundo sea más feliz. Flores puestas en el centro de una gran plaza, que reivindican estimar a todos sin tener en cuenta razas, culturas ni intereses privados. Acción de gracias por la paz y la armonía, que busca diariamente la verdad y permanece a su servicio;

en un mismo amor y un mismo sentir.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 28 escrita por Carmen Rafecas. Imagen de Moise Levi. Todos los derechos reservados. 

El amor en acción

El amor en acción da cosas a las que está apegado con alegría, pese que a nadie le gusta pagar tasas y muchas personas intenten evadirlas. Pues, en una sociedad constituida por deberes y obligaciones para con los otros, el sistema de impuestos es ineludible. En efecto, el individuo necesita a los demás para vivir y, no solo para recibir, sino para dar. Por lo tanto, visto de este modo, dar no debiera considerarse deber sino aliento de vida. De igual forma, un soplo de aire fresco fortalece el sentimiento de cohesión y combate el aislamiento del que da con usura y acepta intereses. Entonces, a la vista de todos, prueba en justicia y en derecho y parte, fiel, a otro lugar. Intuye que en cada línea de llegada se oculta otra de partida, o bien; tras cada logro ve otro desafío. Así, no a disgusto ni a la fuerza, cada uno da como le dicta el corazón. Por lo tanto, el amor en acción asume la propia donación como procedimiento de actuación. Amor ilimitado que insinúa el origen ya que, según es su comportamiento con el necio, según es su comportamiento con el afín. Pues, en verdad, lo esencial, no lo expresa, necesariamente, con grandes acciones. En consecuencia, libre de toda ambición terrena;

siembra lo enseñado y aprendido.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 21 escrita por Carmen Rafecas. Imagen de Joel Lacire. Todos los derechos reservados. 

El bienestar de la ciudad

El bienestar de la ciudad exige paz para poder desarrollar sus capacidades, del mismo modo que la guerra conlleva solo destrucción. Aún a costa de la vida, muchos avanzan voluntariamente hacia el sufrimiento, con el deseo de vivir según derecho y justicia. Sus pies están firmes y no vacilan sus pasos. En sus labios no hay engaño al preferir una muerte hermosa a una vida infamia. Y sin temer al verdugo ni desmerecer a sus hermanos;

se acuesta, se duerme, y despierta.

Post escrito por Carmen Rafecas.

La planificación en los actos solidarios

La planificación en los actos solidarios requiere mucho tiempo para planificar y deliberar. Su principal dificultad es la falta de presupuesto ya que los fondos suelen ser muy limitados. Sin embargo, hay que recordar siempre que la idea principal del acto es recaudar dinero para apoyar una causa.

Por lo tanto, antes de empezar a planificar todas las tareas, hay que decidir a quién donar lo recaudado, cuáles son sus necesidades y que consigna vamos a establecer. Es muy importante organizar el acto con total transparencia para que el donante tenga muy claro qué se va a hacer con su donación.

A continuación ya se puede diseñar el plan del acto solidario, ordenando cronológicamente todas las tareas desde los subcomités hasta los voluntarios. Se determinará un comité, los subcomités necesarios responsables de diferentes áreas y las personas que se necesitaran en cada subcomité.

Asimismo, es importante contar con un equipo de personas con ganas de implicarse en alcanzar el objetivo para el bien común de otros. Tendrán que segmentar y elegir el público que esperan atraer, y el tipo de acto que quieran organizar. Por ejemplo un concierto, una cena de gala, una maratón, etc.

Para finalizar, es importante comprender que el éxito de la recaudación de fondos de un acto solidario, fortalece una futura financiación para continuar apoyando la causa. Por consiguiente, la presión debe recaer en la organización del acto presente y en su continuidad para los años próximos.

Post escrito por Carmen Rafecas.

La caridad

La caridad renuncia gustosamente a algunos bocados en favor de los demás. Su palabra se identifica con la vida, con el perdón y con la salud. Demuestra que las verdaderas necesidades de la vida no son muchas y que para vivir basta con poco. A su vez, del mismo modo que lo menos importante cede el paso a lo más importante, nos empuja a sentarnos alrededor de la mesa para celebrar algunas circunstancias felices y honestas. Y con prudencia para no ser inconsecuentes;

nos reconciliamos, sin mancha ni reproche.

Post escrito por Carmen Rafecas.

La semilla más pequeña

La semilla más pequeña, cuando crece y se desarrolla, se hace más alta que las demás. A diferencia de los castillos que se convierten en ruinas donde crecen las plantas, la semilla en la vejez se hace árbol noble y frondoso. Destinada a acoger a toda la humanidad, al abrigo de sus ramas anidan aves de toda pluma. En ella no hay sitio para los enemigos y en su sombra se cobijan las naciones que el imperio no logra someter. Y con la misma lluvia para justos e injustos;

sembrando generosamente, no le desenraiza la tempestad.

Post escrito por Carmen Rafecas.