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Melodías

Melodías que interpretan, en clave de sol, la luz que hace posible la vida. Por eso, palpitando en lo más íntimo de cada nota, acompañan los sentimientos humanos de una exquisita musicalidad. Es decir, como una cortina conveniente, las melodías se hacen accesibles a nuestra pobre sensibilidad humana por el encanto infinito de la belleza. O bien, dicho en sentido figurado, la pieza que se armoniza en la ventana traslúcida, es capaz de tocar hasta el último latido de un corazón pasajero. Aunque, es menester, sobre todo, que el espectador siga dócilmente su influencia y se pierda realmente en ella. Más aún, es como ponerse en manos del creador y concentrarse en los signos que descifran el dolor y la alegría, sin quedar ciegos del todo. E igual que dejar hacer que los sonidos más desgarradores de nuestro pobre espíritu sean reflejados en la luz tamizada de la cristalera, sucede algo misterioso que nos cuesta ojear. Hasta el punto de poder captar que todos los sentimientos esenciales sean consolidados en una tierna mirada de amor. Dejándose llevar por una apacible unión sin palabras, y permaneciendo así todo lo posible. Hasta que el compositor suelte las teclas de un corazón efímero y el último sonido se apague. En suma, melodías;

de fondo, de luz, de sentido.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 146 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

La resolución de dudas

La resolución de dudas tiene un papel clave ante las fuertes incertidumbres en el pueblo. Movida por una fuerza que no puede resistir, acepta la misión que se le ha confiado y se decide a ir a su encuentro. Más aún, en un mundo donde muchos la buscan pero equivocan el camino, su figura simboliza un perfecto equilibrio entre la sencillez y la belleza. Por ello, su esencia es tan auténtica en medio de una conversación como en los momentos de quietud y descanso. O bien, dicho en sentido figurado; se relaciona con la poesía y la literatura, ama la luminosidad plena y le agrada observar a los pájaros. Aunque, solo ve: no oye ni puede hablar. Tal vez por esa razón, unida a su temperamento personal, hace que su reacción ante las dudas de la multitud sea reservada. Es decir, sí, percibe que se abre en todas las dimensiones de la naturaleza: en la mente, en la imaginación, en los afectos, en el cuerpo. De modo que da prueba de su fortaleza y no cede ante las presiones, ni aun cuando la sociedad está sometida a tanta confusión, tanta mentira. Entonces, la delicadeza de su alma le lleva a hacer con frecuencia, el propósito de enmienda. Si bien, antes que los enamorados deshojen a una flor cualquiera, con el juego de alternar sus pétalos, hacia un amor con o sin límites. Total, para no entristecer más al Cielo, la resolución de dudas;

entra en el abismo y danza de alegría.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 108 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

El cuerpo y el alma

El cuerpo y el alma, inmune de cualquier suciedad, merece ser digna morada del amor. Antes bien, siendo verdad que entre el alma limpia y los cuerpos hay una distancia infinita, es justo que el amor puro, elija y haga el alma tal cual le convenga. Y siendo lo más justo para el amor tener un alma limpia, así lo hizo. En realidad, correspondiéndole el alma al cuidado que se le daba, su singular carisma alcanzó el grado de pureza apropiado, para ser convenientemente su templo. En consecuencia, el amor habitó en su corazón para dar ejemplo de humildad y de paciencia. Lo mismo que en Navidad una niña mira asombrada, cómo un trineo abre el cielo, mientras expresa con su mirada, que el amor, en tierra extranjera, se ha convertido en su casa. Es entonces cuando el cielo y la tierra se besan, precisamente allí, dónde ella descansa. O bien, el conocimiento sabe muy bien edificarse la casa que le corresponde, y dónde debe habitar. Es decir, si el amor se encuentra corporalmente en medio de ella, no será turbada. Así, cuando el amor le acaricia en forma de copos blancos, toda blanca y siempre amiga, le resplandece el cuerpo y también el alma. De suerte que el cuerpo no le va otra alma distinta, y el alma no puede tener otro cuerpo. Si no ¿cómo se hubiera podido interceder por la superficie helada? En fin, no se trata de lo que vea el individuo. En tal caso, a los ojos del amor, el cuerpo y el alma;

son la misma sabiduría que enaltece corazón.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 54 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

Marina

Marina gobierna embarcaciones, entre las aguas de debajo del cielo. Es decir, como fuente abundante de vida, cuanto más se saca de ella, más se llena. O bien, vestida de belleza y majestad, se cubre con el manto del océano, en la mar salada. Esto es, como la sal que da sabor a los alimentos, dirige a los navegantes, para alejarlos del lugar en el que se han perdido. Entonces, como refugio seguro en todos los peligros de la vida, los conduce a buen puerto. Por ello se dice que mil auxilios penden de ella, en la consecución de la libertad. Pues del mismo modo que los amantes hablan con frecuencia de la persona amada, los marineros procuran elogiarla, con el corazón y los labios. Así, dicen: ¡Oh, dulce marina! Ponte sobre mi corazón para que, en ti y por ti, permanezca fiel a la inmensidad. Concédeme por tu bondad, la destreza de sumar en el número de los que amas, despreciando por tu amor, todas las consolaciones de la tierra. Pues cuentan de ti, que cuando ves a tus hijos en peligro por el bramido de la tempestad, los abrigas en tus entrañas, en virtud de la ley. Mas si es verdadera la sentencia, como yo por verdadera la tengo, todos los náufragos que confían en tu mediación, se salvan. En realidad, desde que diste tu consentimiento en desposarte con el mar, obrador de la justicia contra los piratas cuando es debido; nuestra confianza en ti es grande. Justo fue en ese instante cuando, atenta únicamente en aliviar el sinsabor de los más necesitados, te aclamamos;

Reina del mar de mares.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 47 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

El árbol de la vida

El árbol de la vida posee el amor incansable de un canal que a todos abastece, y todo lo favorece. Por consiguiente, así como el infante saca todo el alimento de su madre, que se lo da proporcionado según su debilidad, vivir la infancia espiritual significa estar fuertemente unidos al árbol de la vida. Esto es ser bastante flexible y manejable, para que arraigue la humildad y la caridad en el alma. O bien, como fuente secreta que de ella nace el agua viva, las almas escogidas beben en su largo vaso de circulación. Por tanto, a diferencia del amor que acaricia a la persona, aparte de la distancia; las almas sencillas y exactas, se encuentran en un estado de amor místico. Esto significa, el ser que se ama está en el amado y recíprocamente. Así, en virtud de esta unidad amorosa, pueden medir el abismo de las adversidades sin exasperar. En realidad, el movimiento circular es una alegoría a la educación materna, pues, aun siendo adultos, tenemos la debilidad y las necesidades de los infantes. Es decir, la visión de la vida influye hasta lo más íntimo de nuestro ser. Porque tanto más rápido se vence al enemigo exterior, cuanto menos debilitado estuviese el individuo interior. Igual que sin conocimiento propio, no hay enemigo peor que uno mismo. Pues si el amor es todavía muy desordenado, todos los actos se mancillan, por el amor propio y la propia voluntad. En fin, a ejemplo del valeroso esfuerzo de un súbdito humilde y de su obediencia, el árbol de la vida;

negocia todos sus frutos.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 44 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La dama de la justicia

La dama de la justicia balanza cuidadosamente los argumentos de las partes enfrentadas. Sin miedo ni favoritismo, toma decisiones objetivas con los ojos vendados. Es decir, independientemente de la identidad, el dinero, el poder o debilidad, se muestra ciega e imparcial. Si bien su espada indica su capacidad de coerción como medio de convencer sobre su dictamen, el hecho es que sus tratados obran maravillas y sus presentimientos se cumplen a la letra. Sin embargo, prevé que surgirán lobos rapaces y feroces que querrán devorar sus escritos. O bien, en otros términos, alguna de sus páginas se quedará entre los papeles, esperando el momento oportuno de poder revelarse. Pues, si en materia de justicia no hay sabios sino aprendices, con la misma humildad con la que descubre la verdad, escucha, piensa, y reitera lo que se debe de hacer. Por esta razón no hay individuo que, por endurecido que tenga el corazón, no tenga en Ella un ápice de confianza. Ni siquiera hay culpable que a pesar de temerla, no la respete en fuerza de su rectitud y honestidad. Por tanto, si el individuo se deja mandar y depender por Ella, encontrará su libertad y enaltecerá su independencia. Aún así, es esencial gozar de la capacidad de emocionarse, para sentir su amor contenido en un silencio pleno de afectos y empatías. En tal caso, la dama de la justicia revive;

abogada, denunciante y mediadora de todos.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 35 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Su presencia

Su presencia, siempre misteriosa, es cuanto tiene y ama. Representa luz e inocencia, claridad y respuesta, acogida y escucha. Aun así, exige mucho a cambio de su confianza, pero no duda en obsequiarla a quien se ajusta a su llamada. Con todo, seguirle conlleva un cambio de vida que, en sentido figurado, se asemeja al aprendizaje de un nuevo idioma. La experimentación de una metamorfosis no sólo en el lenguaje, sino también en la forma de pensar. O bien, en otros términos figurativos, la esposa sumergida en el agua debe dominar los mares, del mismo modo que el alma en posición recta gobierna al cuerpo. Es decir, ambos confían tanto en el amor, que no les importa llamar la atención e incluso hacer el ridículo. De hecho, de su presencia depende la horizontalidad de la balanza, a fin de que se ilumine el juicio y desvele multiplicidad de posibilidades. Pues, a decir verdad, son parte de un mismo organismo que vive una sencilla historia de amor. Se prestan oídos de día y de noche, se preguntan en qué sentido hablan sus palabras en la vida y las practican en común. Mensaje que les hace ser libres, en plenitud de proyectos, si lo aceptan con generosidad y servicio a las personas. De este modo, como dos enamorados cogidos de la mano, sobrenadan en el océano;

en toda circunstancia y con naturalidad.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 32 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía Unsplash. 

La revelación de un misterio

Todos los años pasados estaban presentes en cada etapa de su vida y cada nueva experiencia la unía a su vida anterior para hacer otra de nueva. Pues lo guardaba todo en su corazón y recapacitaba para si de vez en cuando, profundizando cada vez más en todas sus experiencias.

A la par, contaba Él el número de estrellas y las llamaba a cada una por su nombre, aguardando la revelación de un misterio más con hechos que con palabras. Y, mientras la paz y la justicia se amaban en la distancia, una lágrima empapó la tierra para que florecieran juntas y se besaran.

Hasta el día que la luna falte.

Post escrito por Carmen Rafecas.

El Mago de la soledad

Su corazón sediento de diálogo palpita por el dolor. Entregándose a sus aprendices y consciente de su vulnerabilidad, les invita a su confianza con enseñanza de interpretación múltiple practicada con el ejemplo. Preguntas y respuestas que provocan en el que responde un proceso de incertidumbre y a su vez, de indagación. Una interrogación que despierta el conocimiento, no al alcance de todos. Pues si el discípulo acude a Él, escuchando entiende la lección y de la soledad compartida surge poesía. Ambigua generosidad mientras una gran multitud aguarda en silencio. Almas ansiosas de saber e intelectos obligados a pensar, en busca de una paz que sobrepasa el entendimiento.

Un profundo sueño que al despertar, no lo es más que la eternidad.

Post escrito por Carmen Rafecas.

El meu cavaller

El meu cavaller, fort d’esperit, astut i discernidor, recorre voluntàriament camins plens de perills per una causa justa. Fidel a una obediència que no és possible imposar, desfia coratjosament la lluita per la veritat. Ferm en propòsits i sòlid en compromisos, combat vigorosament els mals del món amb esperit humil i amorós. I malgrat que el canvi social no és immediat, treballa cada dia com si fos una possibilitat imminent.

Post escrit per Carme Rafecas.