Culture of Peace to drive social change

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La pieza separada

La pieza separada puede adoptar varios significados, dependiendo del contexto. Es decir, si sabe de memoria las posiciones, puede jugar la partida simplemente diciendo los movimientos. O bien, dicho en otras palabras, lo que a simple vista puede parecer un juego, en su versión de competición está considerado un deporte. No obstante, es preciso contar con un espacio físico donde cada tipo de pieza se mueva de una forma diferente. Por consiguiente, aunque el ajedrez es un juego racional la praxis no puede asegurar el éxito, puesto que los jugadores se mueven de casilla por turnos. Con todo, la movilidad de las piezas suele ser mayor cuánto más cerca estén del centro, y menor si están en las esquinas. Esto es el valor relativo frente el valor absoluto que tiene el rey. Así, el valor de las piezas se expresa en peones que, lógicamente, no oponen resistencia alguna. Y aun así, es bello haber sido elegido gratuitamente, sin exigirlo o esperarlo por título u obra personal. Por eso, es muy noble convertirse en instrumento de paz, sin exigir premios ni reconocimientos. Más aún, es un símbolo que nos recuerda que el Cielo está por encima de todo y de todos. Aunque el conflicto entre las piezas alteradas se haya visto intensificado con la formulación de un plan de choque, más allá de las reglas básicas. En suma, intencionada o intencionadamente, a día de hoy, la pieza separada;

sólo manifiesta el objetivo de constituir lo que desea obtener.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 113 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Acoger las novedades

Acoger las novedades con las que la naturalidad las impulsa hacia un futuro más próspero, significa dejar que nos cambie los planes. O bien, en sentido figurado; en una luz más cálida se ve encarnada sin espada, pero con una corona en llamas. En realidad, esta visión comprende tanto el momento preparatorio como el momento conclusivo. De hecho, debe llenar de alegría los corazones del mundo, sin distinción alguna de fe, de raza o de religión. Esto es algo confidencial que sólo puede conocer quien lo percibe, y nadie lo percibe sino el que le ama, y nadie lo ama sin un corazón herido. Y sin embargo, el Misterio está igualmente presente. Se revela con miles de casos, pese a que en el texto se diga lo esencial. El asunto es que todos podamos vivir las cosas con un sentido nuevo. Esto es lo mismo que vivir la vida en plenitud. Acaso, ¿lo nuevo no es la síntesis? Es decir, ¿la continuidad entre estos dos acontecimientos, aun cuando la sociedad no la ha reconocido? Por tanto, es la conclusión – presente – la que nos hace reflexionar sobre la prosperidad del mundo por amor a la justicia. Asimismo, los signos de los tiempos se han unido de tal modo a los signos de nuestro tiempo, que advierten una especial llamada de modo particular. Una nueva dimensión de amor materno, que con su luz alumbra todo el camino hacia el cielo. En este sentido, todos somos invitados a acoger las novedades;

para descubrir algo que nunca habíamos experimentado.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 103 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

El fin de la guerra

 

 

 

 

El fin de la guerra une la consecución de un objetivo al de una finalidad. Es el medio que nos da el panorama concreto de la vida, y por tanto, de la existencia. Por lo que ambos aspectos permanecen siempre unidos, igual que en el simbolismo un cántaro de vino lo está por medio del agua. O bien, dicho en otros términos; la guerra está vinculada al comportamiento humano. De hecho, quien más quien menos, puede hacer algo por los demás. He aquí por qué debemos colaborar con sincero amor, y espíritu de entrega. Cada uno con su modo particular de aportar su conciliación, que es constantemente decisiva y determinante. Por ello, el concepto del mundo asume un profundo significado. Más aún, es fundamental para entender el concepto mismo de paz, como la paz del mundo del ser humano. Por tanto, la guerra, antes de ser ajena, es propia del individuo. Es más, si guerra significa destrucción, también la corrupción es un ejemplo de guerra, porque descompone el mundo. Su separación, que se convierte en ofensa, se opone a la creación. Ahora yo me pregunto: ¿he llegado al fin de esta colección de Experiencias de Paz? Puedo decir que sí; aunque sólo ahora es posible ver brillar todas las experiencias precedentes, que se compenetran unas en otras. De este modo, se comienza a comprender en toda su extensión, las causas que originan la guerra. Esto es, el fin de la guerra;

más allá de la justicia tan solo legal.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 101 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Una Europa unida

Una Europa unida es un vínculo de unión entre las personas y los pueblos. Es decir, no se pone de parte de uno y en contra de otros. Siendo así, en aquel tiempo, dos guerras mundiales habían dejado miseria en las ciudades y rencor en los corazones. De modo que, Konrad Adenauer, Robert Schuman y Alcide De Gasperi, se propusieron acercar a las naciones, que años antes se habían destruido mutuamente. En consecuencia, tuvieron que vencer mil dificultades. Aunque, con la ayuda de Dios y con el esfuerzo perseverante de los dirigentes, todo se fue solucionando. Por ello, la Unión Europea comparte sus alegrías y pesares, al igual que las necesidades y proyectos. Sobre todo, cuando se tiene fe, amor y fuerza de voluntad. Siendo así, para vencer los problemas, formaron entre todos una comunidad internacional. De suerte que, cada uno de sus miembros recuperó la capacidad para solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de Amor. Con todo, uno de los problemas graves que hoy sufre la sociedad en varias naciones, es el terrorismo. Por tanto, ante esta realidad, la paz exige nuestro esfuerzo, para que no provoquemos conflictos. Más aún, para que seamos personas conciliadoras, que ayudemos a los demás a vivir en armonía. Por ende, el que busca sinceramente la Paz la encontrará a su lado. Es cuestión de tomar partido con Ella, o contra Ella. A fin de cuentas, una Europa unida;

ante todo y por encima de todo, es un regalo de Dios.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 86 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

La carta de paz

La carta de paz se creó hace muchísimos siglos. Sin embargo, aunque en nuestros días se publican los avisos de forma inmediata, la Historia nos da a veces, grandes sorpresas. Es decir, si aplicamos la comparación del correo postal, la carta se dirigió personalmente a una persona. De ese modo, Ella misma fue quien la recibió en primer lugar y la primera que la esperó en nombre de todos. O bien, dicho en otras palabras; cuando se redacta un anuncio usando un sobre de papel, ante todo, se escribe el nombre de la persona, que es lo más importante. A continuación, el domicilio, la provincia y, por fin, el país. Esto es, en representación de toda la humanidad, un pueblo escogido, una familia y una persona. De ese modo, la espera está llena de ilusión al ver como el creador cumple su voluntad. Por ello, la carta de paz es el punto de confluencia del bien y de la generosidad. Es el corazón que atrae a cuantos buscan una sociedad mejor, que tiene en cuenta todo lo que es verdadero, noble y justo. Por el contrario, hay condiciones e ideologías que siguen sin prestar atención a dicha correspondencia. Si bien, ¡Cuántos programas de televisión buscan provocar e incitar en una persona! Eso afrenta a quien lo hace y a quien lo ve. Por tanto, no se puede tener en cuenta literalmente sus palabras, por no quedar en pésima situación. Esto significa innovar, caminar en medio de dificultades y sentirse miembro de un proyecto en común. En definitiva, la carta de paz;

ensancha el corazón a las dimensiones del mundo.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 82 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Un instrumento de concordia

Un instrumento de concordia como prueba de amor a la sociedad, justifica, con más firmeza, la Paz a este mundo adverso y enfrentado. Esto es, una entrega total del corazón a Ella, para ponerla como modelo de Vida a través de sus manos. Por tanto, para comprender la grandeza de este mensaje, es indispensable implorar su protección en la historia de la humanidad y por tanto, en la nuestra. De este modo, en el mismo instante en que entra la muerte, el dolor y el mal en el mundo, Ella abraza maternalmente a sus descendientes, y los une de manera especial al Amor y a las personas. Es decir, a través de Ella se nace al Amor y se crece en unión con Él. O bien, en sentido figurado, como esposa que desciende del cielo, trae la conquista del querer. De este modo, el caballero, en su viaje novelesco, la recibe en lo íntimo de su corazón como lo más grande. Por ello, todo es designio de paz y no de desventura, para que se restablezca la vida sobrehumana de los hombres. Es decir, leal y fiel a los principios de su comunidad, el caballeroso trabaja a favor de una sociedad más justa y fraterna. De este modo experimenta el amor, confía en él, y su corazón es totalmente conquistado por ese mismo Amor que la Paz experimenta. Así, como aroma de flores rosas que habita en lo alto y se abaja a este mundo para apaciguar la tierra, reclama por los habitantes y por la paz del mundo entero. Por ende, un instrumento de concordia;

exalta a los corazones abiertos al Amor, y los custodia.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 74 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

Cerca de ti

Cerca de ti, se le traspasó el corazón durante tres días. Y después, no tenía más que las lágrimas de sus ojos para darle de beber. Quería abrazarle, pero sus brazos, vacíos, volvían en vano hacia sí. En consecuencia, ¿quién podía consolarla, si el único que la podía consolar estaba lejos de ella? Esto es; le faltaba la luz misma de sus ojos, para que no anduviera a la ventura, preguntando por el amor de su alma. En tal caso, lo buscaba con el temor de haberlo disgustado, porque desconocía la causa de su ausencia. Pues habiéndolo perdido a él, todo lo de la tierra no era más que humo y sufrimiento. Por lo demás, el único bien que anhelaba era el amor. Aunque si éste le retiraba la sensación de su presencia, no por eso se retiraba de su corazón. Es decir, se escondía para que lo buscara con mayor deseo ardiente. De hecho, se dice que “bueno es el amor para el alma que lo busca”. Siendo así, ¿es que ignora dónde está? ¿No se acuerda de que vive en su corazón? Y sin embargo, ¿lo contempla y no lo conoce? Por lo cual, en sentido figurado; se siguen de cerca las pisadas, cubiertas con pétalos de sangre y una misma estaca. Espinos clavados en un solo cuerpo, que traspasaron con inmenso dolor, juntas, las dos almas. O bien, dicho en otros términos: si la multitud sale y entra libremente de la cerca que se mueve solo por amor, cerca de ti;

vivimos para la justicia y lloramos en paz.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 60 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

 

Herida de amor

Herida de amor derrite a los contrarios como la cera ante el fuego, en tanto que se eleva con lágrimas de dolor. Es decir, como estrella que precede al sol, es señal cierta, que pronto le sorprenderá la luz, al alma que se encuentra a oscuras. Lo mismo que los ladrones que van a robar a las casas de noche, huyen despavoridos si les sorprende el día. O bien; como un ferrocarril de cremallera que dispone de ruedas dentadas, guía a sus pasajeros, durante el día con nubes y por la noche con fuego. Pues dicen que el Amor andaba siempre indignado contra los malhechores, porque aún no había nacido su herida. Mas ahora, si ésta se empeña en proteger a sus pasajeros, sella con tiernos labios el fuego de su enojo. Por tanto, ésta herida tiene tal deseo de engrandecer a los más heridos, que ella misma va a su encuentro para acompañarlos. De este modo el lobo se convierte en cordero, y el tigre se vuelve paloma. Pues como norte de fieras diversas, no sólo los ahuyenta, sino que, en consecuencia de la pena, los acoge y los acaricia. Así, les hace comprender que si acercan al Amor y, con copiosas lágrimas le limpian las heridas, pronto sanarán. O en otras palabras: la pena les obtendrá el pasaje de partida, si cambian la ruta. De hecho, para el perdón sólo hay lugar, si se encuentran penas que aliviar. Por lo que, aunque la cura sea molesta y desagradable, herida de amor;

vence al mal, con preciosa humildad.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 50 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

El espíritu de la ley

El espíritu de la ley se eleva más allá de las normas, en ayuda de nuestra debilidad. Desde grandes distancias observa a los inquilinos del suelo, y más vigila todas sus intenciones. Pues si sólo se limitara al riguroso cumplimiento de la ley, le acecharía el vacío. O dicho en otros términos: tras dictar la ley sin profundizar en el espíritu que la inspira, la libertad termina esclava. Esto es, sujeta a la norma, y no a la persona que la imita a ejemplo de amor. En consecuencia, si bien la ley es el camino, no es en absoluto la meta. Por ello, afín a la sanación del cuerpo que suele a ser progresiva, no duda en exponer hasta la vida para fortalecerse. Asimismo la libertad es la razón de su vida, lo que la causa y la conserva. Por eso siempre disponible, encuentra consuelo en socorrer a los abatidos, cuando no son obstinados. Es decir, por su medio encuentran refugio contra el abandono, igual que el amanecer da comienzo al día. Pues en verdad marca el fin de los perjuicios, y justifica el comienzo del progreso. Por el contrario, si en el mundo no hubiera luz, ¿qué sería el mundo, sino confusión? ¡Pobres infelices los que se alejan de su defensa, y dejan de confiarle sus errores! O bien, pierda el alma el espíritu de la ley y hallará la oscuridad, con todas las fieras de la selva. En fin, si dicen que el amor hace, a los que se aman, semejantes; figurado con forma de bellísima gaviota, el espíritu de la ley;

transforma corazones, a favor de aquellos que le aman.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 48 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Hogar, ¡oh, dulce hogar!

Hogar, ¡oh, dulce hogar! Toma mi vida interior a imitación de tu dulzura, para hacer tuyas mis disposiciones. O bien, recipiente mediador de dimensiones profundas, como fundamentos o consecuencias de verdad. Pues como propietario de todos mis haberes, derribas lo desagradable que hay en mí y alumbras lo bueno. Esto es, aclaras mi mente para que conozca lo malo de fondo, a efectos de reposar en tan placentero lugar. En realidad, tu llama de amor disipa la oscuridad de la noche, igual que tu recogimiento detiene las distracciones de la ilusión. De modo que para mí no quiero otro, sino el experimentar sin ver ni gustar. Sí bien, como es cierto que eres dueño de mis bienes, íntimos y superficiales, sin duda los proteges y los dulcificas en el transcurso de los días. De igual forma, tu paciente silencio es más aparente que real. En tal caso, me pregunto: ¿no es justo que se devuelva la renta al arrendador, por el mismo canal por donde se le ha transmitido? Esto es para mí, practicar la humildad por razón de mis imperfecciones, después de ofrecer alguna poca cosa, sin voto alguno. Antes bien, por condiciones previas y muy importantes, desnuda de mí misma y de mis modos de ver; me resguardo en ti, como medio seguro para salir de grandes penas. Hogar, ¡oh, dulce hogar! Que recoges el alma cautiva en la verdad y elevas el corazón anhelante, en el lugar en el que se vive y respira;

verdaderamente libre.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 45 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

Buscar, decidir y agradecer

Buscar, decidir y agradecer. Con estas tres palabras pudo restaurar su estilo de vida, no solo para disfrutarlo para sí, sino para cederlo a los demás. Es decir, en contraposición al principio según el cual tú me das una cosa a mí y yo te doy una cosa a ti, sus relaciones se inspiran en el amor gratuito. Por ese motivo, distingue una relación comercial, interesada solo en la ganancia, de una relación personal preocupada también por la persona. Pues, en realidad, estos dos amores los une armoniosamente al considerar a la persona como parte propia. Sin embargo, para conseguirlo, debe hacer frente al reto diario de confrontarse con su manera de ser y actuar; de la misma forma que en la historia hay generosos y destructivos. Por esta razón, apelando a sus posibilidades más generosas, comprende que si se limita a la correspondencia entre ataque y defensa, no saldrá  de la injusticia. En cambio, si se corresponde con el amor de un corazón que busca, decide y agradece, puede elegir el bien en todas las ocasiones. Una llamada alegórica a la reconstrucción del propio establecimiento, a partir del comportamiento clemente en la familia, en el trabajo y en la comunidad. O bien, de día colabora en la regeneración de una sociedad, a menudo, dividida, y de noche cierra la puerta y hace balance, lejos de la superficie. Pues, sorprendentemente, aun sin ser capaz de prometer nada, depende de su voluntad;

la recompensa extraordinaria.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 33 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

El bienestar de la ciudad

El bienestar de la ciudad exige paz para poder desarrollar sus capacidades, del mismo modo que la guerra conlleva solo destrucción. Aún a costa de la vida, muchos avanzan voluntariamente hacia el sufrimiento, con el deseo de vivir según derecho y justicia. Sus pies están firmes y no vacilan sus pasos. En sus labios no hay engaño al preferir una muerte hermosa a una vida infamia. Y sin temer al verdugo ni desmerecer a sus hermanos;

se acuesta, se duerme, y despierta.

Post escrito por Carmen Rafecas.