Culture of Peace to drive social change

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Secretos

Secretos señalados a la vista de la humanidad y anunciados en el mundo a una escala mayor. Aunque, por una excesiva prudencia humana no se atienda a examinar todo a cuanto acontece de ellos. O bien, dicho en otro orden de ideas: hasta ahora no se puede negar ni afirmar que sean reales. Por tanto, ante la espera de una declaración definitiva, la observancia debe continuar hasta percibir los signos comprensibles para la justificación y hallar con mucha claridad qué es lo bueno. Pues, incluso en el lenguaje simbólico, toda la visión del cisne acoge con fidelidad los dictados que señala el Corazón. Es más, estos son el camino inteligible, en todo instante y sin cesar. O bien, dicho en sentido figurado: con una belleza indescriptible, el ave entrelaza su arqueado cuello con la pasión nostálgica que derrama el Amor en este tiempo. De tal forma que, reconoce teórica y prácticamente dicha influencia y se deja gobernar por ella. Tal vez, así, en esta conciencia, el investigador traduce constantemente en actos las palabras enunciadas bajo la Luz. Eso sí, en obediencia a las grandes leyes naturales, grabadas en su pequeño corazón humano. Incluso cuando, según toda apariencia, esté dispensado a la menor prescripción de la Ley. A saber, secretos;

velados con una discreción encantadora.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 147 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Bienes sociales

Bienes sociales que compensan las innumerables horas de solicitud ofrecidas por nuestro bienestar. De hecho, somos usuarios, voluntariamente o por necesidad, de diversos colectivos que pueden favorecer o dificultar la vida moral y religiosa. Por eso, no es inverosímil la reversibilidad a un estado o condición anterior, dada por la influencia mutua entre los miembros de un organismo. Incluso, tal vez conozcamos algunas de estas causas, aunque la mayoría nos sean desconocidas. En tal caso, corresponden nuestras deudas y obligaciones que, ante todo, y conforme a lo que somos, debemos cumplir. De manera que, en lugar de descuidar nada, se enmiendan las contrariedades que les están vinculadas. O bien, dicho en pocas palabras: toda vana presunción es vencida. Luego, desnudos, tal como somos, reconocemos las oscuridades de los falsos ideales, como seres ausentes que son olvidados apenas. Tal vez por eso, lo poco que se da generosamente, llega a ser en verdad muy valioso. Por lo que, afín a la celeridad en el deber y el culto a la verdad, embellece las relaciones humanas sinceras y generosas. Más aún, es algo así como un rico suplemento que colma todas las carencias al pasar por buenas manos. En suma, bienes sociales;

de justicia, de caridad, de conveniencia.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 139 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La puerta abierta

La puerta abierta fue la ocasión perfecta de expresarse como apertura por la gracia de su sensibilidad. Esto es, el principio práctico de ir siempre allí donde se abre el paso para hallar la certidumbre de una cosa. Algo así como experimentar en sí mismo un nuevo ser que se ha mudado de tienda. De tal forma que ante el amor a la libertad, se compenetra el deseo apasionado y la paciencia expectante, afín al sentido del orden. O bien, dicho en otras palabras: se aviva la ley sin apagar el alma. Aunque puede haber intervalos en que la libertad esté amenazada y trayectos en que la ley esté perseguida. En tal caso, el talento legislativo se ajusta a la observación en tanto que la libertad del espíritu toca el sentimiento. Es más, esa gran vista es verdadera, real y auténtica porque se advierte que es buena y nunca desiste de su empeño en estimar. Entonces, acá, ¿quién habla? Pues, si el texto cobra sentido mediante las palabras que son su expresión, peculiar es quien transforma su vida como oyente del relato. Con todo, en este cometido también existen interferencias que ayudan de tiempo en tiempo a reemprender la orientación de un interior confuso. Es un momento muy delicado. Un punto de tránsito hasta hallar el orden y reiniciar la actividad. Allá donde el corazón y el comportamiento se transforman. Vencidas, ya, todas las dudas y reticencias. Esto es, la puerta abierta;

un reto más profundo que velas y promesas.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 133 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Un cambio de registros

Un cambio de registros tiene especial relevancia en contextos fabulosos en cuanto a la transformación del valor expresivo. Es decir, su fuerza ética se expresa en otras fórmulas equivalentes en lógica y matemáticas. Así pues, imaginemos lo que supondría vivir las cosas superficialmente sin registrar con atención qué hay en ellas. O bien, dicho en otras palabras; para comprender un cuento simple ilustrado con el símbolo del pez, todo el valor es fundamental. Por eso, concierne aclarar que la reinterpretación de las palabras introduce a algunos a tomar el cuento como una historia real. Y con aparente razón, porque el mensaje maravilloso no hay quien lo entienda. Es más, la ironía de la vida prácticamente se percibe como una satisfacción de intereses urgentes, más que en perspectiva. De modo que en dicha resistencia se revela el disgusto del lector, a fin de que sea invitado a un cambio de registros. Así, le puede sorprender satisfactoriamente vivir en la inseguridad de los caminos, aun cuando muchos no puedan comprenderlo. Igual que en la vida de cada persona hay valiosas posibilidades realizadas de un solo trazo, en medio de las tristezas, los errores y las dificultades. Esto es, en sentido figurado, como una estrella de cinco puntas, dibujada con cinco trazos rectos, que actúa oculta en el perfil de la propia vida. En suma, un cambio de registros;

del amor y la universalidad.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 125 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Alma de pobres

Alma de pobres que actúas en los corazones humildes que necesitan tu fuerza. De tal forma que, liberados de la vanidad y el desprecio hacia otras personas, tomas su mirada para que vean a los demás con inmensa paciencia. Además de vislumbrar los errores propios en la vida, y dónde se anclan estos. Y con todo, aunque la mente le quite importancia a las experiencias traumáticas del pasado, la afectividad sigue sufriendo por esas heridas. Esto es, en sentido figurado, como un ser que riega con abundantes lágrimas la superficie seca que penetra, hasta que reverdece y se llena de flores. O bien, dicho en otras palabras, es comparable a las gotas doradas que devuelven la energía y la bondad a la vista. De hecho, igual que el que no tiene nada no se le ocurriría enorgullecerse por eso, los pobres no se sienten tristes por descubrirse pequeños. Más bien, libres de la suficiencia, están realmente abiertos a la fuerza del alma. Aunque sin su acción no hay inocencia porque, sin duda, la persona estaría buscado el propio interés sin preocuparse con sinceridad por el bien de los otros. También, sin agradecer en efecto la acción de gracias. Ahora bien, si pudiéramos gustar el alma buena, sin mezcla de envidias o rencores, apreciaríamos que no hay nada más dulce que su presencia. Esto viene a decirnos que siempre es posible comenzar de nuevo. Sólo con el alma desprendida;

como río caudaloso que limpia y deja el rostro blanco.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 114 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Criterios de verdad

Criterios de verdad que no buscan predecir el futuro. Más bien, nos ayudan a encontrar la respuesta oportuna al momento histórico. Lo mismo que en sentido figurado, el progreso de la ciudad no está establecido de un modo inalterable. Es decir, su doble perspectiva puede considerarse como ciudad de la creatividad y de la convivencia, pero también como territorio de violencia y de ruina del propio trabajo humano. Aun así, el sentido doble de la perspectiva es el de impulsar las fuerzas del cambio hacia el bien, en oposición al poder de destrucción. De esta forma, la Luz supera las limitaciones de la vista, confinadas como un espejo de manera confusa. Por ello, ningún sufrimiento es vano si se investiga cada cosa y se armoniza con lo que es justo. Entonces, ¿qué hacer con los desengaños? Quizás sería mejor descubrir y estimular las cosas buenas donde todo parece perdido a nuestros ojos. Como una herida que se cierra, o como el alma que se eleva por algo real, aunque suprasensible. Y, con todo, se nos permite construir una historia con ideales y sueños. Se nos devuelve la alegría de ayudar y trabajar con los demás, de hacer el bien, de cambiar algo en este mundo. ¿Será que no es importante dejar volar la imaginación como un niño? Sí que lo es. Aunque, para afrontar los desafíos de la vida, ¿no sería mejor actuar como un adulto? En definitiva, emplear criterios de verdad;

encauzados en una dirección positiva.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 111 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La resolución de dudas

La resolución de dudas tiene un papel clave ante las fuertes incertidumbres en el pueblo. Movida por una fuerza que no puede resistir, acepta la misión que se le ha confiado y se decide a ir a su encuentro. Más aún, en un mundo donde muchos la buscan pero equivocan el camino, su figura simboliza un perfecto equilibrio entre la sencillez y la belleza. Por ello, su esencia es tan auténtica en medio de una conversación como en los momentos de quietud y descanso. O bien, dicho en sentido figurado; se relaciona con la poesía y la literatura, ama la luminosidad plena y le agrada observar a los pájaros. Aunque, solo ve: no oye ni puede hablar. Tal vez por esa razón, unida a su temperamento personal, hace que su reacción ante las dudas de la multitud sea reservada. Es decir, sí, percibe que se abre en todas las dimensiones de la naturaleza: en la mente, en la imaginación, en los afectos, en el cuerpo. De modo que da prueba de su fortaleza y no cede ante las presiones, ni aun cuando la sociedad está sometida a tanta confusión, tanta mentira. Entonces, la delicadeza de su alma le lleva a hacer con frecuencia, el propósito de enmienda. Si bien, antes que los enamorados deshojen a una flor cualquiera, con el juego de alternar sus pétalos, hacia un amor con o sin límites. Total, para no entristecer más al Cielo, la resolución de dudas;

entra en el abismo y danza de alegría.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 108 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

El resultado

 

 

 

 

El resultado, está en disposición de abrir el aislamiento de nuestra realidad para relacionarnos con los otros. Es decir, tener una idea distinta de la relación entre nosotros y los individuos; que no es más que el resultado de las individualidades humanas. En tal caso, no reconocer su función, significa cerrarse el camino que nos permite volver a la vida. Por tanto, del conocimiento del resultado, depende el conocimiento de nuestra identidad humana. Esta es la razón por la que no se da a conocer inmediatamente. Más bien nos dispone para descubrir en un pozo sin fin, pero sumando constantemente notas nuevas y urgentes. En consecuencia, es importante subrayar, que las sentencias eternas y temporales son efectos del comportamiento humano, que ahora parece penetrar en la tierra. Es un trayecto opuesto al precedente. Aun cuando no todo el mundo comprende que hay una recuperación que va más allá del alivio físico. Por el contrario, la mayoría nos refugiamos en la religión para eludir los deberes de la justicia. Esto es, ajustar la conducta a las normas establecidas, pese a la existencia de leyes injustas y costumbres poco humanas. En cambio, un corazón abierto a cualquier necesidad es capaz de incluir en la sociedad a todas las personas, y dar preferencia a las más necesitadas. Por consiguiente, todos los descubrimientos tienen un fin constructivo. Al fin y al cabo, el resultado;

transforma el sacrificio en amor.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 99 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

La respuesta

 

 

 

 

La respuesta entrelaza sabiamente todas las verdades en su nombre. Sin embargo, el método no cambia. No se dice inmediatamente quién es. Es más, lo mismo que dice a los niños de forma sencilla lo puede decir a cualquiera. Por eso, la sociedad debe empezar prácticamente ex novo. Es decir, a educar como a niños, hasta que se vislumbre en ella generosidad y acogida. En cambio, más difícil es el diálogo con los que no creen, no esperan y no aman. ¿Pero acaso no recibimos todos la invitación a pedir por la libertad del mundo y, por tanto, por la libertad de cada ser humano? De hecho, inmediatamente después de esta recomendación, aparece de nuevo la misma pregunta aunque, hoy, la petición es más explícita: “Quiero ser libre”. Esto es, deseo ser libre ipso facto. Aun cuando los bienes terrenos frente a ella son bien poca cosa. Con todo, ninguno puede obtenerla de inmediato porque, el intervalo, en tiempos espirituales, no puede ser medido en proporción. Así se revelan las imágenes de la historia, cuyas pruebas soportadas y aceptadas con confianza son particularmente dolorosas. Por tanto, se puede decir que, lo que hoy es instinto antiguamente fue algo consciente. Asimismo, el error coincide con la ignorancia humana, lo mismo que la ingenuidad con su sabiduría. He aquí la razón por la que las fotografías históricas producen efectos diversos en los que las observan y reflexionan. Al fin y al cabo, con diferentes matices, la respuesta;

depende también de nosotros.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 98 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La hora

 

 

 

 

La hora se convirtió por entonces en una palabra misteriosa que yo no sabía interpretar del todo. Entendía que habías venido al mundo con un cometido, aunque muy poco a poco me fui dando cuenta de la señal. Pero, ¿cuál era la hora? Con todo, si tú ya habías tomado la iniciativa de buscarme, ahora era necesario que yo te permitiera actuar. De modo que se inició en mi vida una nueva etapa en todos los sentidos. Todo cambió. Aunque continué haciendo lo mismo de siempre, hasta el momento. Por esa razón mi vida no varió demasiado. No dije nada. Preferí callar para no romper el cristal de la hora. En consecuencia, el silencio dejaba oír las palpitaciones de un corazón cercano a los que sufren. Ellos lo decían todo. Es más, a medida que aumentaba mi sensibilidad, lo pequeño se hacía grande y lo grande pequeño. Al atardecer, sentada a tus pies, veía y te recibía en silencio. Por un momento creí que no existían ni el tiempo ni el espacio: el espacio que nos iba a separar, y el tiempo, que se interponía entre nosotros. Hoy podría escribir suficientes páginas sobre el poder del amor, por encima de todas las cosas, y la verdadera alegría de un corazón sencillo. Sin embargo, la mayoría de ellas son conocidas por sus propios hechos y obra. Por lo tanto, debía respetar tus nuevos planes. O bien, dicho en otras palabras: intuía que la hora se estaba aproximando y que tenías que tomar tus propias decisiones. Esto es, el momento, la hora;

una confirmación de lo nuevo que comenzaba.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 94 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Contigo

Contigo volví a escuchar como música a través de mi sueño de mujer. No era yo, sino el amor dentro de mí, que había hecho aparecer la divinidad contigo. E instantáneamente, supe que decir que “sí” era como germinar en mi tierra semillas de rosa. Es decir, sabía que mis ojos y mis manos transmitían esa gracia naturalmente. Percibí entonces la importancia de mi misión, aun cuando tuviera que atravesar por un mar de lágrimas. E intuí al momento, que habías pasado de ser un joven encantador a un hombre juicioso. Por esa razón, sentí más que nunca que sólo los humildes, pueden estrechar las manos de los pobres y pequeños. Entretanto, no necesitabas hablarme para que yo te entendiera, porque nos comunicábamos con el silencio. Pensaba que era tan maravilloso cuanto experimentaba, que solo había que esperar. Por un lado, deseaba volver a estar contigo, aunque me preocupaba cómo reaccionarías ante la música callada de mi alma. Si bien, ¿qué diferencia hay entre el cuerpo y el espíritu dentro de lo más profundo de mi ser? O dicho en otros términos, ¡qué bella es la palabra callada y qué linda música la del secreto interior! Por ende, empezabas a no entender y, al mismo tiempo, ya lo sabías. Me habías mirado, y tu mirada había provocado un canto de libertad que nos iba a permitir nacer de nuevo. Al fin y al cabo, con los años comprendí, que contigo;

sabía sin saber.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 88 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

El Amor es uno

El Amor es uno, como si todo para Ella fuera un salmo. O dicho en otras palabras, su ventana exterior era la imagen de su otra ventana, la interior. De modo que sensible al paisaje, le gustaba dejar sus ojos libres, más allá del tiempo y de la eternidad. Así, con su pedacito de vida, se quedaba sentada junto a Él compartiendo el silencio. Entonces, ¿por qué le gustaba tanto el silencio? sino porque en Él podía habitar todo el océano. De tal forma que sentía toda esa agua en el alma y podía beber cuando quisiera. Por consiguiente, le bastaba con asomarse al exterior y cultivar el sabor de lo invisible. Tal vez porque el silencio era el único que no le pedía que le hablara, pese a que le respondiese de igual forma, que era al mismo tiempo un beso ardiente en el corazón. Por esa razón, también Ella lo hubiese besado. Sin embargo, ¿hace falta besar el agua cuanto Tú ya eres mar? Más bien, las palabras podían carecer de sentido por ser mucho más elocuente el silencio. En tal caso, declarar a continuación “te quiero” era mucho menos comprometido. Por tanto, silenciosamente cercano, permanecía oculto en la contemplación de la vida, mientras Ella le ofrecía su propia experiencia, como mujer y como madre. Es decir, en el ámbito de la reflexión y de la meditación, siempre estaban preparados para el encuentro. De suerte que sus corazones conectaron con lo infinito. Pues, si ya se sabe que El Amor es uno;

basta con mirar y enmudecer para que asome el milagro.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 87 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.