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Dar

Dar en su justo valor, no es ni falta de lealtad ni justicia en el sentido moral. Aunque sea, eso sí, absurdo según el mundo. Es sencillamente un modelo apropiado para todas las circunstancias de la vida. Es la medida por la que se reconoce la bondad de unos a otros. Al contrario, un juicio justo, al parecer, sólo cita a la práctica dicha bondad. Pues, en sentido figurado, lo que puede sugerir un hermoso ideal en una cruenta tragedia, para un niño es una realidad que produce un rumor extraño en un mundo insensible. Y con todo, la paciencia servicial no admite límites caritativos. Es más, vuelve cada día a dar sin perjuicios, en un estado habitual de imperfección. Incluso entre faltas y confusiones, a veces malvadas y crueles. Por eso no duda ante preferencias personales que no sirven de nada, ni retrocede ante conflictos inherentes a semejante causa. Por lo que, dar es también ceder y sufrir un dolor inexpresable ante la prueba. Es soportar bajo una tierna mirada las lágrimas de un cielo desconocido en un mundo en llamas. Así, sin excepción y sin reserva, en favor de todos. A sabiendas que, alimentar sentimientos de odio a los enemigos, dispensa incorrectamente la imposición por medio de un egoísmo encubierto. En suma, dar;

es vencer el mal con el bien.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 150 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Nueve días

Nueve días mediante la cesión de obras, para que, de esta forma, se comprenda la importancia y la seriedad de la situación presente. Así, tal cual somos, nos entregamos con nuestro activo, y también con nuestro pasivo. De modo que el autor nos ofrece la respuesta, pero nos dirige una pregunta a nuestro corazón: ¿Cuál es tu proceder? Esto es para entender y expresar mejor aquello que realmente mantiene y sustenta nuestras vidas. Porque, si muchos por ser fieles a su opción se entregan decididos, lo mismo es posible tolerar con paciencia las críticas y el rechazo. Y, más allá de la ingenuidad de alguno que afirma que nunca ha visto al justo abandonado, roguemos que las contrariedades de la trayectoria personal y de la historia colectiva, no nos despojen de la alegría de practicar la justicia. Por eso, quizá, no es casual que se diga que cuánto más desprendidos estamos de los bienes temporales, más ricos podemos ser en la tierra. Es decir, más perfectamente nos podemos dar en el servicio a los necesitados, sin reservas ni prejuicios. Eso sí, con la ayuda del amor razonable, el auténtico amor humano y voluntario. Aun cuando, para las luchas que a veces se deben sostener sea necesario instruir a los adversarios con mansedumbre. Total, nueve días;

de generosidad y renuncia voluntaria.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 136 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Cuatro décadas

Cuatro décadas para aliento en el amparo de la nueva ley más que la antigua. Y después la potestad de un orden da sentido al caos de la realidad. Es decir, se constituye un sistema por encima de cualquier subjetividad disuelta, en la pertenencia a un espacio común. O bien, dicho en otras palabras; la fidelidad moral resuelve el paso oscuro del enemigo, por encima del tiempo y el azar. Esto es porque sabe interpretar la voluntad del otro en una palabra ajena. En cambio, la fortuna corrompida deshonra también la boca e infecta el corazón en unos seres grises condenados al cambio. Mientras la armonía de las estrellas los arroja a la realidad temporal que deshace los confines de los imperios. Otras veces, sin embargo, se repite la historia para el consuelo en el amparo etéreo. Por más que siete años avancen en círculo y siete días giren sobre el núcleo de la verdad. Al igual que una labor de orfebrería que desemboca en una obra casi perfecta, aguarda relucir a su debido tiempo como expresión de la no indiferencia de los errores pasados. Entonces, ante los límites de la esperanza y el castigo, nace el diálogo preciso con un mundo molesto por su propio bullicio. Aun cuando alguien está sereno y es capaz de percibir todos los sonidos que se escuchan al atardecer. En tal caso, se diferencia el misterio de la evidencia. A saber, cuatro décadas;

aplicando la lógica de la ley y el orden.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 132 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La imaginación

La imaginación dispuesta, con habilidad y creatividad, recoge dulcemente todas las circunstancias que agravan un problema. Es decir, juicios que se han quedado sin respuesta, mientras tratan de buscar en las palabras argumentos válidos. De esta manera, los discursos vacíos ponen en alerta al que no quiere ocultar su problema con falsas argumentaciones. O bien, dicho en otras palabras: el planteamiento injusto del inocente, constituye un avance ante tales evidencias en contra. Es decir, su honestidad fundamental permitirá superar la confusión en la igual desolación terrenal, de justos e injustos. Esto es precisamente la presunta desigualdad entre ambos de alcanzar una vida justa. Aun cuando, cada vez con mayor agresividad, los opositores recusen dicho principio, desvinculándolo de toda justificación opuesta. Sin embargo, lejos de darles la razón, los labios del inocente enmudecen. Y así, el discurso redundante y presuntuoso, pero sin razón, está ya de más. Por tanto, el problema llega a tener un desenlace sorprendente, un misterio incomprensible ante la injuria del honesto. Tal vez por eso se revela el sufrimiento en él. Allá dónde la rebelión se quiebra y el silencio despunta el día, ante un horizonte de nuevas posibilidades. Entonces, la herida de la víctima se transforma y el brazo levantado se quebranta. Al fin y al cabo, trascendiendo toda lógica, la imaginación;

desborda el absurdo en la intimidad. 

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 131 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Notas

Notas que, aunque los demás miren mis defectos, mi mirada te contempla con un amor eterno. Por eso, lo importante es que existes. Además se da la coincidencia que ofrezco mis manos para editar piezas de papel, como fragmentos de vida igual de necesarios en su totalidad. De modo que confiada plenamente en tu impulso, la plumilla se vuelve instrumento para comunicar la obra. Caso muy distinto es soportar la prueba del rechazo cuando el mundo extiende una nota opuesta. Por lo que cabe añadir que un incidente pueda interpretarse como una simple casualidad o como un suceso que agita la inquietud política y social. Una sentencia sin precedentes que examina a la sociedad desde su causa, y más concretamente la sostiene bajo su protección. Si bien, antes de la conclusión del sumario, se planta a buscar a los justos para proteger a los ciudadanos y preservar los caudales públicos. Es más, se ofrece a tratar con personas enfadosas los rumores de varios medios, pese a que hoy poco se puede afirmar sobre esta parte confidencial. Sin embargo, algunas crónicas resultan ser invenciones, del mismo modo que se cuentan relatos falsos en las tertulias. A todo esto, el proceso permanece contra todo pronóstico. Es decir, sella de manera clara que esto es una crítica a la duración prolongada de una cosa perjudicial. Y aun así, el mundo no se lo consigue explicar. En suma, notas;

escritas en virtud de la fidelidad.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 122 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

El resultado

 

 

 

 

El resultado, está en disposición de abrir el aislamiento de nuestra realidad para relacionarnos con los otros. Es decir, tener una idea distinta de la relación entre nosotros y los individuos; que no es más que el resultado de las individualidades humanas. En tal caso, no reconocer su función, significa cerrarse el camino que nos permite volver a la vida. Por tanto, del conocimiento del resultado, depende el conocimiento de nuestra identidad humana. Esta es la razón por la que no se da a conocer inmediatamente. Más bien nos dispone para descubrir en un pozo sin fin, pero sumando constantemente notas nuevas y urgentes. En consecuencia, es importante subrayar, que las sentencias eternas y temporales son efectos del comportamiento humano, que ahora parece penetrar en la tierra. Es un trayecto opuesto al precedente. Aun cuando no todo el mundo comprende que hay una recuperación que va más allá del alivio físico. Por el contrario, la mayoría nos refugiamos en la religión para eludir los deberes de la justicia. Esto es, ajustar la conducta a las normas establecidas, pese a la existencia de leyes injustas y costumbres poco humanas. En cambio, un corazón abierto a cualquier necesidad es capaz de incluir en la sociedad a todas las personas, y dar preferencia a las más necesitadas. Por consiguiente, todos los descubrimientos tienen un fin constructivo. Al fin y al cabo, el resultado;

transforma el sacrificio en amor.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 99 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

El secreto de la Navidad

 

 

 

 

El secreto de la Navidad, se hallaba en la alegría de contarte cuentos repletos de detalles sensibles. A fin de cuentas eras un niño, y los niños tenéis un sexto sentido para permanecer felices. Fueron años radiantes, en los que interrumpías tus juegos y venías corriendo: – ¡Mamá, cuéntame un cuento! Entonces, yo te sentaba en mis rodillas. Había una vez, un pueblo que no había visto nunca la Navidad. Sin embargo, la mayoría de los habitantes imaginaban mil maravillas sobre ella, y estaban convencidos de los beneficios que podría prestarles: la salud, la felicidad, y el amor. Es decir, el mero saber que la Navidad estaba en su corazón, les daba la confianza necesaria para sentirse afortunados. Por el contrario, el enemigo que andaba en continuas guerras con ese pueblo, vivía muy triste en su país. – ¿Y qué hizo? – Pues fíjate, dijo: Si aceptamos los bienes de la Navidad, ¿no vamos a aceptar los males? De modo que sus conciudadanos estaban hechos un lío. ¿Sabes por qué? Porque no encontraban explicación a los sufrimientos de la vida. Aunque, ¿qué podía alegar? También yo me sentía pequeña. La multitud prefería comerciar hasta con la bondad y los sentimientos, antes que dar sin pedir nada a cambio. Por esta razón tu ley es un contraste, accesible sólo para los que son capaces de comprenderla. Así que a veces te siento en mi regazo, y otras te contemplo, a lo lejos, como independiente. De hecho, el secreto de la Navidad;

es un don del tamaño de tus sueños.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 92 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Una gran confusión

Una gran confusión se dispone a asaltar la nave haciendo lo posible para detener su marcha y hundirla. Con todo, aunque los asaltantes cantan la victoria, los peores enemigos son siempre los de dentro, los propios errores y desaciertos. Porque, en realidad, se ve muy poco con los ojos. Por ejemplo, en el mar solo vemos la superficie, no la profundidad. Asimismo, si miramos a una persona nos quedamos en su aspecto superficial, sin averiguar sus pensamientos, sus temores, sus esperanzas. Más aún, si una persona vale más que todas las cosas materiales, un pobre que no tiene dinero se puede ofrecer a sí mismo. Eso es lo fundamental. Por tanto, de él dependemos pero somos autónomos, capaces de rechazar el misterio o de amarlo con todas nuestras fuerzas. Entonces, ¿para qué constituir un mediador si la Vida no depende de los bienes? En tal caso, si no se conoce el amor incondicionado en un mundo en el que abunda la injusticia, esa actitud resulta peligrosa. Aunque espontáneamente se actúe como si el ideal absoluto fuera la paz particular. De suerte que, los que permanecen vigilantes, libres de egoísmo y de ambición, responden con diligencia en aquellas ocasiones en las que la fortaleza de algunas personas flaquea. Esto es, en sentido figurado; puestos los ojos y el corazón en la embarcación, con la fuerza del Amor y con plena convicción, las barcas dispersas en orden de batalla chocan entre sí. Por ende, una gran confusión;

exige la separación del bien y del mal.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 84 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La Reina de la Corona

La Reina de la Corona tuvo su entrenamiento como los deportistas. Ella caminó por la vida durante días, meses y años, antes de ser coronada. Por lo que en las competiciones, la fotografía que queda para la historia es la del campeón atravesando la línea de meta. Aunque muy pocos se acuerdan de las fotografías anteriores, cuando ese propagador dedicó horas, meses y años al entrenamiento. Algo comparable le pasó a la Reina coronada en cuerpo y alma como Reina del Universo. Ella, como todos, nació en esta tierra, y aquí comenzó a dar sus primeros pasos. Dios le regaló desde el principio, un alma limpia de toda transgresión. Pero al ser coronada no fue como una nueva rica que se olvida totalmente de su vida anterior. Al revés, la Reina de la Corona recuerda muy bien que fue Madre Dolorosa. Por eso tiene una ternura singular con todos los que caminan por su nación y se debaten entre peligros y angustias. La Reina no olvida a los que ahora sufren, de la misma manera que recuerda su pasado de dolor y dificultad. Con todo, hay personas que cuando están muy alegres se olvidan de los conciudadanos que en esos momentos experimentan dolor. Por ende, en relación a su naturaleza, y por su transcendencia para el conjunto de la sociedad, se practica el derecho y la justicia, se ampara a los hijos naturales más necesitados y se auxilia a todos los que recapacitan de sus delitos cometidos. En fin, la Reina de la Corona;

la guarda y la custodia.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 81 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

En el testimonio de su Amor

En el testimonio de su Amor experimenta la auténtica alegría. Antes bien, para descubrir cuál es la vocación a la que éste le llama, permite que habite en su corazón, para seguir dócilmente sus indicaciones. Entonces, en respuesta a dicha vocación, prosigue generosa, lo mismo que responde al Amor con amor. O bien, con el testimonio de su vida, alumbra, de igual forma, los muros del Coliseo. Así, haciendo visible alrededor de la arena la caridad de los fieles, más los fortalece para sucumbir en la lucha hasta su muerte, contra la maldad. Por el contrario, los enemigos que se niegan a mirar las cosas que sus manos no pueden tocar, quedan a oscuras de los ojos y del corazón. En tal caso, aunque no faltan los sufrimientos, resulta difícil defender la justicia, y no sufrir uno mismo los ataques de los injustos. Es decir, compartir, defender y llorar con los que son humillados, aliviando el dolor, sin buscar venganzas. Esto es, dirigir la vida hacia la unidad, para vivir con luz en la promoción de la justicia y la concordia en el mundo. Por esta razón, lo que se establece es lo que se cree. Y viceversa: lo que se cree, se obsequia absolutamente. En virtud de ello, la sobriedad de las palabras manifiesta, con discreción, la ternura en favor de los que sufren. De manera que, el poder es proporcional a la responsabilidad de la lealtad y el servicio. Por ende, en el testimonio de su Amor;

la verdad y la fidelidad, avanza por el camino seguro.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 68 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

La dama de la justicia

La dama de la justicia balanza cuidadosamente los argumentos de las partes enfrentadas. Sin miedo ni favoritismo, toma decisiones objetivas con los ojos vendados. Es decir, independientemente de la identidad, el dinero, el poder o debilidad, se muestra ciega e imparcial. Si bien su espada indica su capacidad de coerción como medio de convencer sobre su dictamen, el hecho es que sus tratados obran maravillas y sus presentimientos se cumplen a la letra. Sin embargo, prevé que surgirán lobos rapaces y feroces que querrán devorar sus escritos. O bien, en otros términos, alguna de sus páginas se quedará entre los papeles, esperando el momento oportuno de poder revelarse. Pues, si en materia de justicia no hay sabios sino aprendices, con la misma humildad con la que descubre la verdad, escucha, piensa, y reitera lo que se debe de hacer. Por esta razón no hay individuo que, por endurecido que tenga el corazón, no tenga en Ella un ápice de confianza. Ni siquiera hay culpable que a pesar de temerla, no la respete en fuerza de su rectitud y honestidad. Por tanto, si el individuo se deja mandar y depender por Ella, encontrará su libertad y enaltecerá su independencia. Aún así, es esencial gozar de la capacidad de emocionarse, para sentir su amor contenido en un silencio pleno de afectos y empatías. En tal caso, la dama de la justicia revive;

abogada, denunciante y mediadora de todos.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 35 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

La última decisión

La última decisión goza de plena libertad y de libre potestad para aceptar o rechazar el amor. En ésta se ofrece la posibilidad de descubrir la sensatez, si se elige amar con todo el corazón, con toda el alma, y con toda la mente. Sin embargo, lo accesorio no debe prevalecer para que no se produzca el alejamiento y el mismo amor quede viciado por la falta de alimento que le sustenta. Pues, al igual que no es verdadera la persona sin hábito de pensar, por tener tantos pájaros en la cabeza se olvida también de sus compromisos. En todo caso, la última decisión es absolutamente necesaria, ya que sin ella, se rechaza la ilusión de entregarse a quién todo lo merece. En verdad, en todo y para todo, el amor puede vivir en la pobreza y la riqueza, en la escasez y en la abundancia, conforme a su fortuna. O bien; el amor requiere estar siempre vigilante para esparcirse libre del egoísmo y de la ambición. Es decir, en un mundo en el que abundan las injusticias, el dolor y la violencia, el amor particular no puede coexistir si somos responsables los unos de los otros. Y, sin embargo, es en el corazón dónde florece el deseo de amar, de crecer y de construir en el servicio mutuo, invalidando cualquier pretensión de situarse por encima de los demás. Una magnífica práctica para quienes eligen colaborar en el progreso de una sociedad, a menudo, confrontada, que sujeta a la decisión concluyente;

busca la justicia y desea la paz.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 29 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.