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La bella mariposa

La bella mariposa se sumerge en la llama de la caridad, en medio de tiernos suspiros. Con sus ojos le enamoró tanto que, sin perder jamás de vista su nada, se enlazaron. Y, en consideración a su humildad, de su raíz se eleva una flor tierna y delicada. Sin embargo, no le atemoriza ponerse en camino para ir a empezar su oficio de compasión. Pues, gozosa de ser útil, se apresura por el júbilo que experimenta de hacer el bien. Deja su amada soledad y, consciente en todo, parte con su Hija lejos de su casa. Con admirable valor ofrece su corazón, al pronunciar sentencia por todas las penas que deberían de sufrir. Ella ha puesto todo su amor en esta Hija y, tras aceptar voluntariamente tan dura condición, no teme amarle demasiado. Se desprende de su familia con resolución, contentándose con vivir pobre y sustentándose con el trabajo de sus manos. Mas, en todos los instantes de su vida, procura consolar su corazón enamorado, de tan dura partida. He aquí el por qué de su silencio cuando le acusan injustamente. Pues, quedando así libre de los lazos de la vida;

vuela hacia la presencia del amor.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 7 escrita por Carmen Rafecas. Imagen de F.Al-Khateeb. Todos los derechos reservados. 

 

Con un saber extraordinario

Con un saber extraordinario, resuelve problemas y explica su sentido. Con su perseverancia en las pruebas, mantiene los ojos muy abiertos y los oídos atentos. Del mismo modo que un territorio es débil y, a su vez, poderoso, su fuerza se desarrolla en la debilidad. Al mezclar hierro con arcilla y no poder fundirlo, aprende cómo proceder y sigue adelante. Y sin juzgar la historia, ni aceptar dones ni regalos;

esto, por sí solo, ya es indicio de cómo es.

Post escrito por Carmen Rafecas.

Una llamada concreta y personalizada

Una llamada concreta y personalizada le llamó a seguirle. Su llamada era personal, lo que implicaba una experiencia profunda de conocimientos mutuos. Aguardó expectante el encuentro. Los deberes de hoy los tenía más o menos claros, pero el futuro era un misterio. Ante las dificultades que se le presentaban, siguió viviendo con amor las ocupaciones de cada día. Y del mismo modo que una esperanza cuando se ve ya no es esperanza, al encontrarle respondió;

hoy, mañana y pasado mañana, seguiré caminado por mi camino.

Post escrito por Carmen Rafecas.