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Ocupaciones

Ocupaciones en parte, elegidas para hacer el bien en el mundo, sin que por eso alteren la paz interior en las circunstancias presentes. De modo que en el cumplimiento de las labores, no sobrevenga negligencia ni cobardía que sea apta. Y eso tanto en los acontecimientos más importantes, como en los mínimos detalles en apariencia. Es más, si este es verdaderamente el sentido del misterio, todo pasa como una suave atención por el rostro del alma sensible. Esto es, creer y saber que, en horas oscuras ausentes de color, la intimidad proyecta cuidadosamente los abismos de la luz, delante de los ojos soñadores. Lo mismo que, en sentido figurado, las manos colmadas de rosas, elevan una porción mejor en el silencio oculto de mil felicidades ausentes. Y aunque todo eso es realidad en este momento, tal vez escapa a las miradas ajenas de privaciones. Por lo que, contemplar el rostro de la sombra, aun cuando se dará en el cielo, comienza y acaba en la oración y el trabajo de nuestros días, hasta el fin. Si bien, guardadas las debidas proporciones, las declaraciones más íntimas del amor se unen discretamente en todas sus dimensiones. Así, en el más profundo recogimiento, vemos la base y el origen de la unión espiritual. A saber, ocupaciones;

que no terminan, una vez contraídas.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 149 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Deberes de estado

Deberes de estado que, en cumplimiento de la vocación, piden fidelidad y recogimiento en la práctica. Así, ocultos en sí mismos, saborean la humildad en la intimidad de su alma. O bien, dicho en sentido figurado, ponen en un lugar bien visible el libro que modela la instrucción. Pues, un argumento conforme a dicha enseñanza no puede estar en contradicción con la autoridad legítima. Si bien, sea un signo a su favor, el domino de los instintos naturales, aun cuando la prueba, en particular, exige un sacrificio grande. De tal forma que, tomando un poco menos de lo que les pertenece, o un poco más de lo que les desagrada, los deberes de estado se habitúan a prescindir de cebos y de licores. Por eso, en la vida compartida, se revela un mundo de fraternidad y justicia, en la fidelidad de un amor triunfante. Es más, la renuncia a la vagancia y al descuido, provoca un proceder histórico en el que, por la abnegación de cada instante perdido, se encuentra todo, una vez más. Por otra parte, textualmente hablando, es hora de evaluar cómo las oraciones que aparentemente no dicen nada nuevo, pueden anunciar los mensajes más profundos, también en relación a los acontecimientos actuales. A saber, cómo estudiar con exactitud la letra pequeña del ejemplar. Total, deberes de estado;

educados valientemente con gran templanza.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 145 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

A ciegas

A ciegas, ante todo, de espíritu aceptamos sin dudar que el camino tal cual está bien. Es decir, aprobamos mentalmente la determinación percibida sin examinar ni juzgar aposta el mandato. Entonces, referente a este camino, es perfectamente razonable avanzar así. Aunque, ¡es tan habitual criticar las decisiones superiores en asuntos que no tenemos competencia! Si bien, ¡cuántas veces el procedimiento justifica más tarde la resolución que, a simple vista, habríamos sometido a crítica! Es más, en tal desgraciado caso, se tergiversan los deberes y se toman decisiones erróneas en un mundo que se desvía de la verdad. Por el contrario, si la evidencia de un error poco frecuente no se fija en la mente humana, se aprecia la marcha del pacto social con claridad. En consecuencia, la dirección escogida con mayor cuidado, por regla general, tiene orientadas todas sus obligaciones. O bien, dicho en sentido figurado; advierte en el camino un montón de datos que, por descuido, rutinariamente pasan desapercibidos a ojos vista. Por este motivo, es fundamental disponer de todos los talentos útiles y necesarios para ejecutar noblemente las funciones delegadas. Entonces, se revela la luz verdadera que nos guía hacia el bien común. A ciegas;

también de pensamiento y de juicio.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 142 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Tesoros

Tesoros, que en su sitio más precioso, tanto más resplandecientes hacen las iluminaciones interiores. Esto es su propiedad, y por lo tanto su don. Además, de cuanto más infusos sean estos dones, más rica será la vida familiar que comprende todos los lugares del mundo. Así, al ritmo de la marcha, en el fuego y en la luz, se eleva el verdadero hogar alegre. Aquel que sabe orientarse en la vida espiritual que viene de lo alto. O bien, dicho en otros términos; de este modo se sostiene cuando debe soportar infortunios especialmente difíciles. Mientras que, sin esta sensibilidad, todos los instantes de la vida son demasiado penosos. Por ello, constantemente fiel por la medida de los dones concedidos, ejerce sin cesar sus sentidos y facultades para el desarrollo interior y el cumplimento de su deber ordinario. Es más, basta la voluntad firme de tender a ello, para que brillen en el camino luceros de provechosa estima. Aunque, surgen también largas y pesadas noches de soledad y abandono. En todo esto, conforme con el lugar situado en el entorno de personas y cosas, vale decir que seamos lógicos en aceptar toda circunstancia de la vida. Entonces, más allá de las causas inmediatas que ocasionan una serie de sinrazones, relucen tesoros;

propiamente dichos, sobrenaturales o de justicia.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 138 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La intención habitual

La intención habitual continúa actuando sobre la existencia, a no ser que se realice un acto que sea incompatible por una intención explícita o implícita. En tal caso, se enmienda por esta cuestión, plenamente realizada y profundamente consciente, no expresamente, pero si de hecho, el presente. Aún sin que por eso resulte destruida la intención general que, en acta siguiente, se podrá practicar de nuevo, a ser posible, si no se revoca. De esta forma, es significativo el comportamiento de todos los aludidos si, con el tiempo, no se ha podido encontrar contradicción en las argumentaciones. Por el contrario, una manifestación discordante, mantenida en la tregua, hace evidente un engaño. Pues, visto que hay que tener en cuenta la coherencia de aserto, a simple vista, todo el mundo puede llevar una vida ejemplar, y dentro de lo que cabe, oculta. Desde luego, aunque excepción de los momentos en los que hay encuentros con los contrarios. Tal vez entonces uno se imagina ver a los participantes bastante intransigentes, aun cuando la imparcialidad es muy distinta, reservada y prudente, pero siempre eficaz. Por lo tanto, no sólo las maniobras más importantes, sino también las acciones más ordinarias, participan en el blanco de la intención habitual;

esa buena intención que orienta la vida.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 137 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Antes de vivir juntos

Antes de vivir juntos, la lectura de este texto nos transporta fuera de los ángulos, a un espacio libre. Por eso, resulta vano todo intento de resistirse a ser alcanzados por el vendaval que ha traspasado nuestra existencia. Es decir, si ahora aprendemos a vivir en una comunión recíproca, la consecuencia inmediata será una evolución del individuo hacia la llamada de la alteridad. En tal caso, eso será una buena señal: tocará nuestro cuerpo y nuestras capacidades, y nos preparará para vivir un futuro mejor. Para ello, las disposiciones por las que hoy somos conducidos llegan hasta su fin último, si nos dejamos sacudir en toda circunstancia. Naturalmente, en ambos casos está implicada la identidad y la misión de cada cual, fiel a la palabra. De modo que el libro de la vida podría sintetizarse en ese compromiso que, por rigurosa analogía, queda identificado con el amor y su conocimiento. Esto es, en ejemplo verdadero de amor solidario hacia los demás. Entonces, se entabla un proceso de rejuvenecimiento con el lector en duelo. Lo mismo que, en sentido figurado, el autor pacta con el que no conoce, el alto y el bajo descanso en su defensa. Porque, si uno camina sólo y no comprende, acabada su obstinación cesará la oscuridad. Pero, si éste extiende la red y la lleva consigo, el conjunto se apartará del camino recto. Por ende, antes de vivir juntos;

conozcamos el amor.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 129 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Con el fin de un mundo

Con el fin de un mundo nace algo nuevo, en orden a la misión que tiene que comenzar. Así, aparece el cumplimiento en este relato como parte de una nueva vida. Dando gracias por la luz, las sensaciones y los colores que surgen como cascada resplandeciente. Con el propósito de buscar, desde ahora, entre todos los demás, el afecto en el que mutuamente nos reconocemos. Es decir, el amor permanece inalterable en el interior de la persona, si se encuentra en igualdad de afectos. A la par que el mundo califica esta práctica de locura, en el momento en que el sentimiento se conforma con todo. Esto es, cuando el amor se adapta a las circunstancias adversas sin oponer resistencia, con el propósito de que puedan encontrarle siempre que quieran. O bien, en sentido figurado, el color se oculta en medio del dolor cuando le salpican, no se queja cuando le molestan y menos aún se disculpa cuando le acusan. Por esa razón mira al frente la oportunidad coloreada que resplandece siempre en armonía. Es más, el tono es siempre el mismo y su luminosidad es inalterable, lo mismo en la negrura del mundo que en la claridad del cielo. De igual forma que la gracia divina se derrama en un lienzo en blanco con la intención de perfilar al sujeto, semejante en la providencia del pájaro que vuela en el aire, y en el desprendimiento de la flor que nace en la tierra. Total, con el fin de un mundo;

otro mundo puede nacer.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 116 escrita por Carmen Rafecas. 

El fin de la guerra

 

 

 

 

El fin de la guerra une la consecución de un objetivo al de una finalidad. Es el medio que nos da el panorama concreto de la vida, y por tanto, de la existencia. Por lo que ambos aspectos permanecen siempre unidos, igual que en el simbolismo un cántaro de vino lo está por medio del agua. O bien, dicho en otros términos; la guerra está vinculada al comportamiento humano. De hecho, quien más quien menos, puede hacer algo por los demás. He aquí por qué debemos colaborar con sincero amor, y espíritu de entrega. Cada uno con su modo particular de aportar su conciliación, que es constantemente decisiva y determinante. Por ello, el concepto del mundo asume un profundo significado. Más aún, es fundamental para entender el concepto mismo de paz, como la paz del mundo del ser humano. Por tanto, la guerra, antes de ser ajena, es propia del individuo. Es más, si guerra significa destrucción, también la corrupción es un ejemplo de guerra, porque descompone el mundo. Su separación, que se convierte en ofensa, se opone a la creación. Ahora yo me pregunto: ¿he llegado al fin de esta colección de Experiencias de Paz? Puedo decir que sí; aunque sólo ahora es posible ver brillar todas las experiencias precedentes, que se compenetran unas en otras. De este modo, se comienza a comprender en toda su extensión, las causas que originan la guerra. Esto es, el fin de la guerra;

más allá de la justicia tan solo legal.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 101 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Los hombres de mar

 

 

 

 

Los hombres de mar poseen una voz de tempestad para trabajar con satisfacción, aunque con un soplo de aire limpio que tienen en su mirar profundo. Es decir, no dejan que los sentimientos les dominen y les quiten el entusiasmo. Por ello, la vitalidad, la fortaleza y la decisión, compensan las necesidades insatisfechas con delicadeza. Esto es, para que no sean cautivos de sensaciones y sentimientos pesados, su corazón sea más libre y la alegría ilumine sus rostros. Además, parece como que siempre que afrontan nuevos horizontes, sus sentimientos personales se quedan atrás, como si quisieran poner distancia y situarse en otro plano. De modo que decidí no hacer caso a sus extrañas palabras. Nuestra comunicación era diferente, nuestras palabras eran prudentes. Así, con ojos soñadores, seríamos moldeados al cabo de un tiempo por ellas. Aunque, la admiración en sí misma importa poco si no se tiene un corazón de niño. Por esa razón, el pueblo suele quedarse con el pez y no con el pescador, con el dedo y no con el espejo. Si bien, la brisa era tan suave que me traía oleadas de sus sonrisas abiertas, sabía que en adelante me esperaba el habitado silencio del hogar. Por tanto, el plan marcó sin duda una clara frontera en nuestras vidas. Intuía el final de una etapa y el comienzo de otra, la más difícil, pero al mismo tiempo la más determinante. Como los navegantes en alta mar que vuelven sus ojos confiados hacia la Torre. De suerte que, los hombres de mar;

esperan desde la fe y el silencio.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 95 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La música de fondo

La música de fondo nos ayuda a profundizar en el Misterio de la vida. Es un canto a la Vida que se entona en el Amor, y que se establece dentro de la ley. Lo descubrimos a través de una madre que acaricia a su hijo con su vista, y lo contempla como un Misterio. Del mismo modo, María, dio todo lo que tenía a su Hijo. Por consiguiente, para acentuar aún más su propia experiencia, guardaba todo en su corazón y lo meditaba, día a día. Por esta razón, lo importante es la meditación. O bien, dicho en otras palabras; el acto humanitario es un hecho que nos compromete hasta el fondo de nuestra vida, porque nos pide darlo todo. Por ello, las personas que aman no aceptan condiciones para hacer el bien. Aunque esto no lo entienden los egoístas, que lo quieren todo para sí. En tal caso, el mayor desafío es la fraternidad en el servicio mutuo, invalidando cualquier pretensión de situarse por encima de los demás. Es algo tan asombroso como entregar, al Hijo, un ramo de rosas frescas, por manos de su Madre. De manera que la vida de ambos permanece totalmente unida, y es absurdo separarla. Esto es, simbólicamente, según la percepción cromática; amarillo del oro y del sol, cerca del rojo vivo que está en el corazón. Es decir, en lo más profundo se encuentra la sensibilidad para acertar con lo extraordinario. Al fin y al cabo, en armonía con toda la historia, la música de fondo;

enseña a experimentar la profundidad del Amor.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 85 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

Puro misterio

Puro misterio, el conocerle, amarle y sentirle con absoluta confianza. De tal forma que, de cuánto el Amor quería de ella, fundó en él su manera de existir. Así lo experimentaba y lo expresaba en su vida familiar, y en las comunidades que participaba. Por lo que especialmente apta para desempeñar la misión de madre y educadora, suscitaba en el corazón humilde, el deseo de dicho amor. En contraste, obediente y escondida, no ambicionaba lo que el Amor no había pensado para ella. De hecho, aceptó la invitación a una confianza sin vacilaciones, cuando no entendía el sentido y la utilidad de la petición. Entonces, del mismo modo que todo consentimiento debe superar la difícil prueba de la duración, no abandonó en la oscuridad, lo que aceptó en las horas de entusiasmo. O bien, en otras palabras; por más duras que sean las pruebas de la vida, en vez de crear distancia, suscita una cercanía continuada y afectuosa. Esto es, como si acogiera de nuevo en el regazo, al corazón que había latido al unísono con el suyo. Por esa razón, las tres rosas rojas que reposan en su falda, simbolizan la belleza de la verdad y del amor, a imitación de la suya. De modo que, quién fija en ella su mirada no pierde la serenidad. Conserva su recuerdo, y se esfuerza en ahondar en su comprensión para acunar al Amor. Esto es, aceptar y conocer el puro misterio;

entregar el cuerpo para sentir el alma.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 69 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

El despertar de la vida moral

El despertar de la vida moral exige ponerse al mismo nivel que los niños. Es decir, saber crear un clima de familiaridad, que facilite hablar confiadamente de los pequeños problemas. Así, se desvela el acercamiento, y un sentimiento de amistad fluye. O bien, la fraternidad hace posible que los padres den a conocer a los hijos el origen de la vida. Por ello, anticipándose a su natural curiosidad, les dan una libertad apropiada, para que aprendan a administrarla con responsabilidad personal. De modo que, acomodándose a su capacidad de comprender, se evita la separación en el afianzamiento del cariño. Si bien, con el paso del tiempo, los grandes ideales de la juventud, se reciben con mayor entusiasmo, cuánto más joven se mantiene un corazón adulto. En cambio, si no se respeta la autonomía, no hay compromiso ni verdadera educación. Por esa razón, corresponde a los padres transmitir el encanto de una vida sencilla, siempre envuelta de sinceridad. De este modo, sin hacerlo pesar, se dan cuenta los hijos de la abnegación que han hecho por ellos. De tal forma que, aunque la deuda con los padres esté siempre presente, la correspondencia de los hijos sea de cariño agradecido. El resto, son insignificancias que el tiempo supera con un poco de perspectiva y de sentido del humor. En fin, el despertar de la vida moral, natural y sobrenatural;

se hace en el calor del hogar.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 65 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.