Culture of Peace to drive social change

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La minoridad

La minoridad, generalmente hablando, encarrila la vía bajo la divina providencia. Esto es habituarse a ser el menor ante los demás, igual que ante la nada de uno mismo. O bien, dicho en otras palabras; es algo así como intervenir en la mudanza de la propia vida, aun cuando esta disyuntiva ordena la transformación del corazón y la conexión del enlace. Así, apenas sin nada, observamos que todo lo que nos rodea y nos sucede proviene de lo Alto. Por ello, estas condiciones son determinantes en la actitud que nace del Amor, llena de infinitas posibilidades la vida, e impulsa a amar a los demás. Entonces, la correspondencia se eleva a las alturas por un encuentro fortuito e inopinado que cala en lo más hondo del ser humano. Ahora bien, en tal difícil tesitura, no escasea tampoco el resentimiento de iguales ante dicho cambio de paradigma. Es más, tras los inexplicables trayectos de este mundo, una no sabe ni qué decir. Y, sin embargo, en este halo de misterio, el desconocimiento nos hace conscientes de cómo apreciar los valores. Eso que nadie puede contarnos en detalle para escapar de los peligros, por más que las personas y las cosas que están en conexión con nuestra vida mística, nos faciliten o dificulten la instrucción. A saber, por medio de la minoridad;

profundamente sensible y penetrante.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 143 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Dar y recibir

Dar y recibir al otro como un solo cuerpo conmigo, es una experiencia de amor que sigue siendo fuente y canal de difusión de cultura. Por eso puedo dejarme rejuvenecer por él. Es decir, compartir con el otro lo que deseo dar, además de prestarle toda la atención y valorar lo que diga. De modo que fluya recíprocamente el delicado dinamismo del diálogo, fruto de la acción de la fuente. Si bien, en correspondencia con las manos que se emplean en vaciarse del mundo, infinitamente cautivadas por el agua viva. Entonces, intento descubrir la imagen en los demás de acuerdo con las características de cada época. Por ejemplo, en cuestiones sobre las cuales todas las culturas se han interesado en algún momento; como el amor. Por tanto, el análisis particular de dicho concepto, permite comprender cómo van evolucionando las formas de entender la realidad. A saber, una forma nueva de abordar un deseo de fraternidad, aun cuando la relación con los demás se hace a veces difícil. Por esta razón es bueno beber algunas experiencias gratuitamente. Esto es, contemplarse y alegrarse por el otro sin buscar poseerlo. En todo caso, buscándolo como un bien común, por más que lo perciba como bueno para mí. O bien, dicho en otras palabras, renunciando a ser el único para que germine una generosa ampliación de mí mismo. Al fin y al cabo, en este sentido se puede descubrir algo divino en los demás, tal como dar y recibir;

en todos los ámbitos del saber.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 121 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Acción de gracias

Acción de gracias que impulsa a buscar magia detrás de un sueño nuevo, aun cuando somos pedacitos de un universo sin límites. Si bien, tal pretensión es absurda si nos arrastra a sospechar que el mundo gira alrededor nuestro. Por eso, la debilidad se rebela cuando reclama ser el centro de todo. En cambio, la misma nada procura destruir su soberbia para liberar a muchos sufrimientos vanos. Esto es, como una luz más que gira alrededor de esta humanidad inmensa para corresponder a tal merced. Así, la indulgencia conduce todas sus acciones hasta la muerte. O bien, dicho en otras palabras, el mundo avanza en tanto que las estrellas fugaces caen y el destino llega a su fin. Hasta el punto de trascender las cosas de la tierra, al descubrir al Cielo, infinitamente más grande, que refleja en ellas. Porque toda experiencia de amor sincero es una centella de ánimo que brilla en este mundo. De tal forma que se hace presente la vida en las relaciones humanas. Entonces, si dedicamos tanto tiempo a los elementos de este mundo, ¿por qué no dedicar tiempo exclusivamente para el Creador? Es decir, con los ojos cerrados en la intimidad más escondida, buscándolo en la vida para que actúe en silencio. Ardiendo en su pasión todo cansancio para cumplir con valentía el cometido, aun de manera imperfecta y limitada. De aquí la preferencia por celebrar la vida con acción de gracias;

tras muchos días de lluvia apacible y sosegada.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 120 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

Hospedaje y alimento

Hospedaje y alimento, le había concedido en la mejor de las estancias. De porte muy sobrio y sumamente generosa, lo recibió con gran modestia y ternura. Y sin embargo, apenas pudo conciliar el sueño por la alegría que inundaba su corazón. Quería decir: si el visitante me escoge por morada suya, yo, que nada tengo mío ¿cómo puedo pensar que me elija por justicia mía? O bien; humildad que la empequeñece a sus ojos, sin perder jamás de vista su insignificancia. Pues es tan grande su ingenuidad, que sólo el amor la conoce y la puede comprender. Por lo que necesariamente posee un lazo como infinito, a causa del bien infinito que es el amor. Por ello, en las actividades cotidianas, tiene el amor en el corazón en todo momento. Lo mismo que en el descanso de su contemplación, se recoge en él sin negligencia de lo temporal, ni de la generosidad debida. De modo que ni le falta capacidad para resguardar, ni voluntad de hacerlo. Pero entonces, ¿cómo ha obtenido tan hermosa transformación? ¿Por qué razón? Esto es, porque lo ha deseado y lo ha buscado. En cambio, a semejanza de una fuente llena a la que acuden muchos a tomar agua, los que llevan vasijas rotas pronto la pierden. Por lo demás, es cierto que por medio de su hospitalidad se obtiene alimento a diario. En tal caso, si de esto se deduce cuán solícita es, hospedaje y alimento simboliza;

la verdadera alma de acción.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 56 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

 

La frescura de la vida

La frescura de la vida le exigía pensar sólo en el presente para no correr el riesgo del agotamiento y de la confusión mental. Siendo el olvido presagio de muerte, paradójicamente, era también su condición de vida. Pues disponía libremente de la suya, y, sin embargo, la donaba en favor de los otros. No le atraía ningún deseo de intercambio ni se comunicaba a través de explicaciones teóricas y científicas. Únicamente con un amor sorprendente y misterioso;

siguió confiadamente su camino, sin detenerse a saludar a nadie.

Post escrito por Carmen Rafecas.

Palabras y obras

Palabras y obras sintonizaba cada día, como regalo para un mundo sediento de coherencia. Pese a que algunos no le creían, su alegría, como sol para la vida, brillaba para todos. Con su buen humor sencillo y libre, conservándolo siempre, atendía a rostros agobiados que vagaban por la ciudad. Y aunque plantó semillas de sencillez, de generosidad y de amor en el asfalto, algunas fueron pisadas y otras no florecieron;

ya dieron fruto en su corazón.

Post escrito por Carmen Rafecas.

El gorrión

De su infancia aurora, de su juventud el despertar, de la plenitud el mediodía, del atardecer, la ancianidad. Y sin apetencia de fama, ni ansia de elogio, ni deseo de aplauso, saluda al sol naciente con su suave cantar. Con alma noble, de sublime belleza y fiel aspirante a la libertad, cada canto suyo añade un rayo al sol, cada huella un camino hacia la eternidad.

El gorrión se olvida de sí mismo, cantando para los demás.

Post escrito por Carmen Rafecas.