Culture of Peace to drive social change

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Sufrimientos

Sufrimientos, entre los cuales, algunos los impone la naturaleza, mientras que otros provienen de la perversidad de ciertos individuos. Por eso, nada nos debería resultar tan familiar como el dolor. Aun cuando sea malo sólo en forma, pues, en fondo, el mal surge con la consciencia. Lo mismo que la naturaleza no garantiza el derecho de los débiles porque, según la ley natural por la cual se rige el mundo animal, el más fuerte tiende a imponerse a costa del más débil. En consecuencia, lo único doloroso que depende de uno mismo es el mal moral que se puede eludir o no causar. Por lo demás, gran parte del sufrimiento es considerado como inevitable compañero de nuestra condición, aun rebelándonos contra él. Y entre tales elementos, con inmensa fortuna, tal vez se puedan evitar los daños más aterradores causados por la desigualdad geopolítica. Aun cuando el mundo sigue caminado con esos procesos de fortaleza y debilidad que no constituyen problema alguno para los seres inconscientes. O bien, dicho en otras palabras, mientras el poder desnudo es capaz de realizar lo que desea, la justicia es compromiso de expandir su protección. Esto es algo así como no portarse injustamente con los congéneres, trémulos con el rugido del león. Siendo así, acá no hay más que conformarse con el poder oculto, sin pretender razonar con la justicia divina. En fin, sufrimientos;

necesarios con lúcida resignación.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 130 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

Un ideal imposible

Un ideal imposible suscita un anhelo inalcanzable en la tierra, aunque posible en el cielo. Por eso, cada vez que nos disponemos a hacer algunas renuncias, queda un espacio vacío de un tiempo a otro que dificulta nuestro abandono. Entonces, ¿con qué se llena ese intervalo para que se convierta en algo provechoso? O bien, dicho en otras palabras; pese a que soñamos con cambiar el mundo, ¿somos conscientes de que la superficie no concede la felicidad completa? Y sin embargo la luz alumbra el muro de cualquier persona, sin importar la suntuosidad de su estancia. Así, se coloca en su interior e impregna de luminosidad el ser. Aunque, sin duda, lo único que puede llenar la inexistencia es el amor que respira. Esto es como existir y respirar. Ahora bien, en la carencia se contempla su delicadeza en cuánto más se atiende a su palabra. Es decir, más que a la propia mente. Igual como, en sentido figurado, nace un sentimiento verdadero de gratitud en una habitación vacía. Por el contrario, la esencia de la persona que se contempla a sí misma, se queda a ras de suelo. Es más, termina por creer que la ornamentación de su paradero alimenta su dimensión espiritual. Por consiguiente, a sabiendas de que la soberbia no brinda la perfección de la meta, nos hacemos capaces de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida diaria, aun sin estar acabadas por completo. En definitiva, un ideal imposible;

en los tiempos contemporáneos.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 123 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

La hora

 

 

 

 

La hora se convirtió por entonces en una palabra misteriosa que yo no sabía interpretar del todo. Entendía que habías venido al mundo con un cometido, aunque muy poco a poco me fui dando cuenta de la señal. Pero, ¿cuál era la hora? Con todo, si tú ya habías tomado la iniciativa de buscarme, ahora era necesario que yo te permitiera actuar. De modo que se inició en mi vida una nueva etapa en todos los sentidos. Todo cambió. Aunque continué haciendo lo mismo de siempre, hasta el momento. Por esa razón mi vida no varió demasiado. No dije nada. Preferí callar para no romper el cristal de la hora. En consecuencia, el silencio dejaba oír las palpitaciones de un corazón cercano a los que sufren. Ellos lo decían todo. Es más, a medida que aumentaba mi sensibilidad, lo pequeño se hacía grande y lo grande pequeño. Al atardecer, sentada a tus pies, veía y te recibía en silencio. Por un momento creí que no existían ni el tiempo ni el espacio: el espacio que nos iba a separar, y el tiempo, que se interponía entre nosotros. Hoy podría escribir suficientes páginas sobre el poder del amor, por encima de todas las cosas, y la verdadera alegría de un corazón sencillo. Sin embargo, la mayoría de ellas son conocidas por sus propios hechos y obra. Por lo tanto, debía respetar tus nuevos planes. O bien, dicho en otras palabras: intuía que la hora se estaba aproximando y que tenías que tomar tus propias decisiones. Esto es, el momento, la hora;

una confirmación de lo nuevo que comenzaba.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 94 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.

 

El duelo y el luto

El duelo y el luto, refleja las costumbres habituales de las personas que lo programan. En ese momento, se invita a los libres de esperanza, a ofrecer un rinconcillo para llorar con la única. Ciertamente, acompañada de los comentarios lastimeros de las mujeres, en ella se subraya la soledad de la madre viuda. Es decir, por medio de esas preguntas tan habituales en las personas que pasan por los momentos de duelo, el orador le da voz: ¿Qué haré? ¿Adónde iré en adelante? Exclamaciones que, sin duda, manifiestan ese deseo imposible de acompañar a su amado más allá del límite de la muerte. Con todo, no es ese el fin del relato, porque, a pesar de su dolor y soledad, se interesa por la suerte de aquellos que son sus amigos. En realidad, eso será una prueba de su amor y de su cercanía. De hecho, ese escenario en soledad es el escenario privilegiado para la revelación de su grandeza de madre. Por ello, en varias ocasiones se retira a solas a un lugar desierto, para no verse desheredada, ni un solo instante, de la suavidad de su afecto. En consecuencia, el retiro no consiste en abandonar la tierra, sino permaneciendo en ella, en observar la justicia y la prudencia. Es más, la soledad elegida voluntariamente, es un bien y un don del amor. En cambio, para el ser humano que todavía es falso y malintencionado, nada gana sino que su alma se confunde. Por tanto, superada la maldad, el duelo y el luto;

evoca un profundo sentimiento de compasión.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 78 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

El amor universal

El amor universal presupone una escala de valores muy superior a nuestra espontaneidad. Es amor que, superando los rígidos límites del derecho personal, transforma la convivencia con actitud generosa. Es decir, responde a la maldad, no con sus mismas armas sino con el amor como causa de actuación. Una disposición y una generosidad que recompone las relaciones humanas, acoge a todos y no rehúsa defender a ninguno. O una nueva actitud que es al mismo tiempo comprensión y compasión, y ama a todos sin distinciones. Lo mismo que la luna está entre la tierra y el sol, y todo lo que de él recibe ella lo refleja en la tierra. Esto es, que sólo la generosidad la mueve a cooperar en la reparación del mundo. Pues si bien no hay duda que el sol se basta para iluminar el universo, fue más congruente que por medio de la disposición de la luna, se reflejara la luz en la tierra. Por tanto, en el mejor y más quieto momento de la noche, sin usar muchas palabras, la luna se lamenta de la pobreza y el sol la escucha. O dicho en otros términos, con confianza e intimidad, se coloca en sus brazos y le da las gracias. Entonces, sometida amorosamente a la decisión final, acepta algo inmensamente difícil de comprender. La victoria del bien sobre el mal, el amor sobre el odio. En fin, la luna es única como auxiliadora desde el cielo, igual que el amor universal;

permanece en los pobres, en los pequeños, en los maltratados.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 51 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. 

La experiencia del abandono

La experiencia del abandono provoca gran sufrimiento a cualquier edad. Son momentos en los que cada cual se dispersa por su lado y te dejan solo, al igual que un niño cuando nace llora y los que están a su alrededor ríen. Cronológicamente es un tiempo breve pero, a los entristecidos ojos del sufrimiento, se hace muy largo. Sin embargo, cuando el llanto aparece en la vida, ocasiona una esperanza que no defrauda en el amor. Real como el coraje del enfermo y cierto como la valentía de una madre. Después, si alguno lucha contra la opinión equivocada que tenía de sí mismo puede, con amor, tomar un camino justo. Pero, en todo caso, sin violencia y prohibiciones, con un sí que sea sí y un no que sea no, para no caer en resolución. Entonces, ¿Cómo pueden coexistir la verdad y el error y tener el mismo derecho? Pues, del mismo modo que la luz fuerte de un foco nos impide ver cosas menos iluminadas, en la experiencia cotidiana también hay cosas, pequeñas o grandes, que ciegan la visión. Por lo tanto, si no se puede ver más allá que el propio interés, los bajos deseos combaten contra el alma. Mas, en favor de la plena libertad interior, derrotados los propios placeres con la renuncia, la experiencia del abandono;

ilumina los ojos del corazón.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 11 escrita por Carmen Rafecas.  Imagen de Joel Lacire. Todos los derechos reservados. 

Una luz les brilló

Una luz les brilló, acrecentando su alegría. Pues, si ambos vivían en la luz, sabían que continuarían unidos. Se adentraron entonces hasta el fondo de la historia, enfangados al situarse en el mundo y en la vida. Al asumir la condición humana en su pobreza, fueron capaces de conservar la paz y de transmitirla. Con una actitud de colaboración con las causas justas, aceptaron la larga lista de víctimas inocentes. Y al servir siempre a la verdad;

permanecieron en la luz, sin tropezar.

Post escrito por Carmen Rafecas.

La velocidad de movimiento

La velocidad de movimiento era virtud indispensable cuando algo le ocurría de repente. Muchas cosas las podía prevenir y prever, y sin embargo, dormía todas las noches con la lámpara encendida. Era más administrador que dueño pero, como administrador, tenía un gran poder por disponer de todo, según la intención y el deseo de quién se lo había confiado. Conservaba el dinero en el banco para los momentos de necesidad, aún a sabiendas de que todas las seguridades tienen un límite. Y al llegar de repente imposiciones;

visto que mucho se le confió, más se le exigió.

Post escrito por Carmen Rafecas.

Con gracia singular

Con gracia singular le enviaba su luz y su verdad para que le guiaran hasta su morada. Lo único que les daba fuerza, era la seguridad de estar en el camino justo aún a sabiendas que su vida no dependía de lo preparados que estuvieran. Con el vínculo de la paz, se escuchaban bajo destellos de luz en el cielo con la misma aceptación que a los dones amargos. Y a pesar de que ambos hicieron todo lo necesario y nunca pudieron estar seguros de nada;

un día se fijaron, se miraron y se quisieron.

Post escrito por Carmen Rafecas.

Ausencia

Cuando su rostro expresa tristeza y su llanto vida, solamente puede dar consuelo a la ausencia, con la permanencia de sus recuerdos. Amante de la justicia y el derecho, siembra la tierra y espera su fruto. Su palabra es sincera y sus acciones leales. Nada de lo que tiene lo llama suyo ni propio, y sin embargo, lo posee todo en común. Y con voluntad de aceptar lo que sobrepasa a la experiencia humana;

caminando por el sendero de la vida, se encontraron.

Post escrito por Carmen Rafecas.

Un bien común

De mirada limpia, corazón alegre y afecto desinteresado, aprende a buscar con el otro, siempre diferente, un bien común. Combatiendo la mentira, aceptando la verdad, buscándola en la oscuridad y defendiéndola, incluso en el peligro. Diálogo y alternancia en el uso de la palabra, dolor que se transforma en amor y equivocaciones asumidas como lecciones, para mantenerse más alerta en adelante.

Confirmada su conducta, con la validez de sus palabras.

Post escrito por Carmen Rafecas.