Melodías

Melodías que interpretan, en clave de sol, la luz que hace posible la vida. Por eso, palpitando en lo más íntimo de cada nota, acompañan los sentimientos humanos de una exquisita musicalidad. Es decir, como una cortina conveniente, las melodías se hacen accesibles a nuestra pobre sensibilidad humana por el encanto infinito de la belleza. O bien, dicho en sentido figurado, la pieza que se armoniza en la ventana traslúcida, es capaz de tocar hasta el último latido de un corazón pasajero. Aunque, es menester, sobre todo, que el espectador siga dócilmente su influencia y se pierda realmente en ella. Más aún, es como ponerse en manos del creador y concentrarse en los signos que descifran el dolor y la alegría, sin quedar ciegos del todo. E igual que dejar hacer que los sonidos más desgarradores de nuestro pobre espíritu sean reflejados en la luz tamizada de la cristalera, sucede algo misterioso que nos cuesta ojear. Hasta el punto de poder captar que todos los sentimientos esenciales sean consolidados en una tierna mirada de amor. Dejándose llevar por una apacible unión sin palabras, y permaneciendo así todo lo posible. Hasta que el compositor suelte las teclas de un corazón efímero y el último sonido se apague. En suma, melodías;

de fondo, de luz, de sentido.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 146 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.