Autoridades

Autoridades, entre otras cosas, legítimas gracias a todos los que tienen alguna participación en la dirección de la humanidad. Así, tanto en la imagen natural como en la imagen sobrenatural, las autoridades se revisten en la tierra del poder que mana del cielo. Por lo que, si han recibido la instrucción correcta, deben ejercerla en subordinación al orden creado por la providencia. O bien, dicho en otras palabras; esto es muestra de un respeto noble que en la autorización o en la prohibición de la persona de su superior, obedece sólo a la manifestación de la voluntad divina. Pues, se deja conducir de manera activa o inactiva, en lo que tiene que aceptar o eludir. En cambio, si se opone a un deseo celeste o a una esperanza gloriosa, se rebela contra el orden establecido. Es más, sin lealtad, las personas tienen que obedecer a la fuerza a personas, y en ocasiones a personas poco respetables, aun cuando la lucha por la libertad terrenal y los derechos humanos sigue en alza. De hecho, incluso se llevan bien con el pesimismo que les desune y les paraliza. De modo que, ahora, también la religión es una excelente lección de humildad y elevada dignidad, para las personas que quieran seguir adelante y buscar nuevas maneras de superar los obstáculos. En fin, autoridades;

alegres de ocupar, a gran o pequeña escala, un lugar de honor.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 141 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.