Bienes sociales

Bienes sociales que compensan las innumerables horas de solicitud ofrecidas por nuestro bienestar. De hecho, somos usuarios, voluntariamente o por necesidad, de diversos colectivos que pueden favorecer o dificultar la vida moral y religiosa. Por eso, no es inverosímil la reversibilidad a un estado o condición anterior, dada por la influencia mutua entre los miembros de un organismo. Incluso, tal vez conozcamos algunas de estas causas, aunque la mayoría nos sean desconocidas. En tal caso, corresponden nuestras deudas y obligaciones que, ante todo, y conforme a lo que somos, debemos cumplir. De manera que, en lugar de descuidar nada, se enmiendan las contrariedades que les están vinculadas. O bien, dicho en pocas palabras: toda vana presunción es vencida. Luego, desnudos, tal como somos, reconocemos las oscuridades de los falsos ideales, como seres ausentes que son olvidados apenas. Tal vez por eso, lo poco que se da generosamente, llega a ser en verdad muy valioso. Por lo que, afín a la celeridad en el deber y el culto a la verdad, embellece las relaciones humanas sinceras y generosas. Más aún, es algo así como un rico suplemento que colma todas las carencias al pasar por buenas manos. En suma, bienes sociales;

de justicia, de caridad, de conveniencia.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 139 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.