Tesoros

Tesoros, que en su sitio más precioso, tanto más resplandecientes hacen las iluminaciones interiores. Esto es su propiedad, y por lo tanto su don. Además, de cuanto más infusos sean estos dones, más rica será la vida familiar que comprende todos los lugares del mundo. Así, al ritmo de la marcha, en el fuego y en la luz, se eleva el verdadero hogar alegre. Aquel que sabe orientarse en la vida espiritual que viene de lo alto. O bien, dicho en otros términos; de este modo se sostiene cuando debe soportar infortunios especialmente difíciles. Mientras que, sin esta sensibilidad, todos los instantes de la vida son demasiado penosos. Por ello, constantemente fiel por la medida de los dones concedidos, ejerce sin cesar sus sentidos y facultades para el desarrollo interior y el cumplimento de su deber ordinario. Es más, basta la voluntad firme de tender a ello, para que brillen en el camino luceros de provechosa estima. Aunque, surgen también largas y pesadas noches de soledad y abandono. En todo esto, conforme con el lugar situado en el entorno de personas y cosas, vale decir que seamos lógicos en aceptar toda circunstancia de la vida. Entonces, más allá de las causas inmediatas que ocasionan una serie de sinrazones, relucen tesoros;

propiamente dichos, sobrenaturales o de justicia.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 138 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.