Sufrimientos

Sufrimientos, entre los cuales, algunos los impone la naturaleza, mientras que otros provienen de la perversidad de ciertos individuos. Por eso, nada nos debería resultar tan familiar como el dolor. Aun cuando sea malo sólo en forma, pues, en fondo, el mal surge con la consciencia. Lo mismo que la naturaleza no garantiza el derecho de los débiles porque, según la ley natural por la cual se rige el mundo animal, el más fuerte tiende a imponerse a costa del más débil. En consecuencia, lo único doloroso que depende de uno mismo es el mal moral que se puede eludir o no causar. Por lo demás, gran parte del sufrimiento es considerado como inevitable compañero de nuestra condición, aun rebelándonos contra él. Y entre tales elementos, con inmensa fortuna, tal vez se puedan evitar los daños más aterradores causados por la desigualdad geopolítica. Aun cuando el mundo sigue caminado con esos procesos de fortaleza y debilidad que no constituyen problema alguno para los seres inconscientes. O bien, dicho en otras palabras, mientras el poder desnudo es capaz de realizar lo que desea, la justicia es compromiso de expandir su protección. Esto es algo así como no portarse injustamente con los congéneres, trémulos con el rugido del león. Siendo así, acá no hay más que conformarse con el poder oculto, sin pretender razonar con la justicia divina. En fin, sufrimientos;

necesarios con lúcida resignación.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 130 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.