Communication for development in the framework of the Culture of Peace

Eco

Eco hago a sus predicciones por los problemas de nuestro mundo. Del hambre y de la guerra, del odio y de la corrupción, de las injusticias en la vida social, nacional e internacional. Es decir, en lo profundo, toda su gran misión. Y con su identidad conocemos al fin la identidad del individuo. Un ser que piensa y ama creado a imagen de la naturaleza. Igual que la potencia, el pensamiento y la voluntad dirigida al bien son tres momentos, pero el sujeto es uno. Esto es la raíz última y más profunda que se nos ha revelado. De esta forma, por don gratuito, nos eleva a un nivel celeste, pero sin dejar el suelo. O bien, en sentido figurado, nos lleva a todos a lo alto, con todos nuestros problemas y preocupaciones. Aunque, ¡cómo duele que muchos participen tan fríamente de la obra de la salvación! Hoy, releyendo con estremecimiento su profecía, se ve cuántos individuos y cuántas sociedades se han ido en la dirección opuesta. Pero, precisamente por eso, el mundo contemporáneo de los hombres y de las naciones busca refugio bajo su protección. Si bien, únicamente porque se eleva el mundo interior del individuo, con la vuelta de su ser y de su conciencia al Creador. Un movimiento de atracción que va logrando que nuestra forma de pensar, de actuar y de reaccionar sea cada vez más parecida a su imagen y semejanza. En suma, un ejercicio de confianza sin evidencias. Eco;

a poder ser el mismo día y a la misma hora.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 104 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.