Culture of Peace to drive social change

Desandar el camino

 

 

 

 

Desandar el camino es una experiencia dispar sobre el misterio de la vida. Siendo así, un solo Dios permite en este mundo que el amor y el odio vayan tejiendo un tapiz simultáneamente. Por tanto, en sentido contrario al camino ya recorrido, el tapiz sólo se mira por el lado de los rotos o descosidos. O bien, dicho en otras palabras: la otra cara del amor es el dolor que acompaña a los justos por ser consecuentes con su verdad. De tal forma que la cruz se convierte en su silenciosa sombra. Así, el silencio se hace mayor que el templo y el amor más grande que la ley. Antes bien, no hay nada peor que la hipocresía y que comerciar con ese Amor. Es decir, Dios no es una propiedad exclusiva, es de todo el mundo. En consecuencia, aunque las explicaciones no sirven de nada cuando anda por medio el dolor, sólo cabe el rendimiento de la razón ante la dispersión del pueblo. Y eso, a decir verdad, sobrepasa los límites humanos. Entonces, ¿qué fuerza interior nos conduce para saber mirar más allá de las apariencias y descubrir la Tierra Prometida? Es decir, encontrar esa paz y esa unidad que vive en el mismo vacío que llena. Mientras que, sin apenas percibir lo que realmente está sucediendo, todos los dispersos bebemos de su silencio en medio del desorden. Por tanto, no sólo los datos obtenidos por los estudios nos orientan hasta allí. Al fin y al cabo, desandar el camino;

conlleva estar rodeado de provisionalidad y misterio.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia número 90 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay.