El valor de la separación

El valor de la separación como una mirada a un futuro esperanzado, revela lo que la persona es y lo que oculta cuando se encuentra en compañía. Es decir, en ella se hace visible lo invisible del ser. Por esta razón, la soledad supone una señal y un desafío. Es decir, como toda situación de crisis, pone en marcha mecanismos de discernimiento o de obstinación. Probablemente es la libertad lo que marca la diferencia. Tal vez por esta razón, en sentido figurado, el águila posea dos puntos focales en sus ojos; uno para mirar de frente y otro para fijar la mirada hacia los costados. Esto es, en la práctica, advertir que las buenas maneras que aplica la cortesía, pueden encubrir los pensamientos y las actitudes del sujeto. Por eso mismo, como ave que se sabe sola, la persona puede adquirir una nueva visión, o bien abatirse en la ceguera. Puesto que, aunque parezca una paradoja, la separación asumida sin amargura es indicio del compromiso y del amor. En realidad, es el tributo que hay que pagar para recabar la verdad del grupo del que uno se separa. Es más, el justo, humillado y despreciado, sabe que sus adversarios se reúnen para murmurar contra él. Y con todo, sólo en el encuentro y el coloquio empieza la interpelación y la fiesta, la discusión y el acuerdo. Porque en ellos se prueba la declaración de Amor. En consecuencia, el valor de la separación;

enriquece en toda palabra y en toda ciencia.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia n. 77 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. Debate en facebook y google plus.