Predestinados

Predestinados a reproducir la imagen del templo, el esposo y la esposa son sellados por la eternidad. En realidad, el Amor les instruye para que la comprensión del valor infinito toque su corazón y despierte su deseo. Porque siendo verdad que serán justos en la medida que deseen serlo, se esforzarán en disolver las oscuridades y dejarán pasar a luz. Ese camino les conducirá a obrar el bien, a favorecer la lealtad y la justicia. Aunque, ¿quiénes son capaces de cambiar radicalmente su forma de vida, para iniciar una nueva de acuerdo con la Ley? Por el contrario, ¿cuántos viven con hastío las pruebas cotidianas que la Vida reserva a cada uno? Esto es, si este mundo no nos gusta, el Amor nos alienta a crear otro más acorde a nuestro anhelo. Pues, de hecho, si todo ser humano tiene iguales derechos de sangre, cada uno debe ganarse la herencia, revelando plenamente su vocación y misión. Es decir, la Alianza que precede al Amor se convierte en Causa de nuestra alegría. En Ella, se refleja la vida espiritual que inspira el arte de amar, para gozar de la dicha que no acaba. Dócil en la palabra, nos sumerge en la expectación de un acontecimiento tan inmenso, que tuvo que ser preparado durante siglos. Entonces, al término de una larga historia de perdón y de condena, se proclama la celebración del enlace: en la humildad de nuestra carne, predestinados por el “sí” definitivo;

a la Verdad y a la Vida.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia n. 72 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. Debate en facebook y google plus.