En el testimonio de su Amor

En el testimonio de su Amor experimenta la auténtica alegría. Antes bien, para descubrir cuál es la vocación a la que éste le llama, permite que habite en su corazón, para seguir dócilmente sus indicaciones. Entonces, en respuesta a dicha vocación, prosigue generosa, lo mismo que responde al Amor con amor. O bien, con el testimonio de su vida, alumbra, de igual forma, los muros del Coliseo. Así, haciendo visible alrededor de la arena la caridad de los fieles, más los fortalece para sucumbir en la lucha hasta su muerte, contra la maldad. Por el contrario, los enemigos que se niegan a mirar las cosas que sus manos no pueden tocar, quedan a oscuras de los ojos y del corazón. En tal caso, aunque no faltan los sufrimientos, resulta difícil defender la justicia, y no sufrir uno mismo los ataques de los injustos. Es decir, compartir, defender y llorar con los que son humillados, aliviando el dolor, sin buscar venganzas. Esto es, dirigir la vida hacia la unidad, para vivir con luz en la promoción de la justicia y la concordia en el mundo. Por esta razón, lo que se establece es lo que se cree. Y viceversa: lo que se cree, se obsequia absolutamente. En virtud de ello, la sobriedad de las palabras manifiesta, con discreción, la ternura en favor de los que sufren. De manera que, el poder es proporcional a la responsabilidad de la lealtad y el servicio. Por ende, en el testimonio de su Amor;

la verdad y la fidelidad, avanza por el camino seguro.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia n. 68 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. Debate en facebook y google plus.