El aire de familia

El aire de familia se experimenta, al mismo tiempo, en el ámbito familiar y universal. Poco a poco, se ve lo que el Amor dijo y le hubiera gustado decir. Entonces todo se enciende desde dentro, para probar la llamada del mundo en familia. Lo mismo que la humanidad es como un enorme planeta donde todos somos más que amigos. Por tanto, el amor es más que restablecer el diálogo; algo más que intimar en una relación personal. Significa también un planeta unido, recuperado en el amor, iluminado en la solidaridad, y arropado en la bondad. Lo mismo que el ama de casa pone orden y ternura en el hogar, con su delicadeza. Así, mediante la comprensión, el diálogo, el silencio y la palabra oportuna, confía su sensibilidad esencial en la morada de la sociedad. De forma que, centrada en lo auténticamente indispensable, nos sostiene en la debilidad y nos guía por sus caminos. En tal caso, el amor nos mueve a ser generosos con quienes nos rodean, en pro de una sociedad mejor. Por tanto, si todo se comparte: la absolución y la resolución nos afectan a todos. Entonces, ¿cómo actuar para que seamos felices en ambientes, a menudo conflictivos? Más bien se trata de aprender a distinguir cuál es nuestra disposición, y nuestra calidad de sentimientos y voluntad. Esto es, diferenciar lo fundamental de lo accesorio en las decisiones. Sin embargo, la protección, el compromiso y la paz, debe permanecer con nosotros. Por ende, el aire de familia;

engloba la gran esperanza del mundo.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia n. 67 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. Debate en facebook y google plus.