Cerca de ti

Cerca de ti, se le traspasó el corazón durante tres días. Y después, no tenía más que las lágrimas de sus ojos para darle de beber. Quería abrazarle, pero sus brazos, vacíos, volvían en vano hacia sí. En consecuencia, ¿quién podía consolarla, si el único que la podía consolar estaba lejos de ella? Esto es; le faltaba la luz misma de sus ojos, para que no anduviera a la ventura, preguntando por el amor de su alma. En tal caso, lo buscaba con el temor de haberlo disgustado, porque desconocía la causa de su ausencia. Pues habiéndolo perdido a él, todo lo de la tierra no era más que humo y sufrimiento. Por lo demás, el único bien que anhelaba era el amor. Aunque si éste le retiraba la sensación de su presencia, no por eso se retiraba de su corazón. Es decir, se escondía para que lo buscara con mayor deseo ardiente. De hecho, se dice que “bueno es el amor para el alma que lo busca”. Siendo así, ¿es que ignora dónde está? ¿No se acuerda de que vive en su corazón? Y sin embargo, ¿lo contempla y no lo conoce? Por lo cual, en sentido figurado; se siguen de cerca las pisadas, cubiertas con pétalos de sangre y una misma estaca. Espinos clavados en un solo cuerpo, que traspasaron con inmenso dolor, juntas, las dos almas. O bien, dicho en otros términos: si la multitud sale y entra libremente de la cerca que se mueve solo por amor, cerca de ti;

vivimos para la justicia y lloramos en paz.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia n. 60 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. Debate en facebook y google plus.