El amor universal

El amor universal presupone una escala de valores muy superior a nuestra espontaneidad. Es amor que, superando los rígidos límites del derecho personal, transforma la convivencia con actitud generosa. Es decir, responde a la maldad, no con sus mismas armas sino con el amor como causa de actuación. Una disposición y una generosidad que recompone las relaciones humanas, acoge a todos y no rehúsa defender a ninguno. O una nueva actitud que es al mismo tiempo comprensión y compasión, y ama a todos sin distinciones. Lo mismo que la luna está entre la tierra y el sol, y todo lo que de él recibe ella lo refleja en la tierra. Esto es, que sólo la generosidad la mueve a cooperar en la reparación del mundo. Pues si bien no hay duda que el sol se basta para iluminar el universo, fue más congruente que por medio de la disposición de la luna, se reflejara la luz en la tierra. Por tanto, en el mejor y más quieto momento de la noche, sin usar muchas palabras, la luna se lamenta de la pobreza y el sol la escucha. O dicho en otros términos, con confianza e intimidad, se coloca en sus brazos y le da las gracias. Entonces, sometida amorosamente a la decisión final, acepta algo inmensamente difícil de comprender. La victoria del bien sobre el mal, el amor sobre el odio. En fin, la luna es única como auxiliadora desde el cielo, igual que el amor universal;

permanece en los pobres, en los pequeños, en los maltratados.

Colección Experiencias de Paz. Foto con historia n. 51 escrita por Carmen Rafecas. Imagen publicada libre de derechos de autor vía pixabay. Debate en facebook y google plus.