Communication for development in the framework of the Culture of Peace

Maduró en pocos años

Maduró en pocos años, despojándose de la maldad, para que la astucia no le alterara su conciencia. Su corazón no era ambicioso, ni sus ojos altaneros. Des de lo profundo del corazón aborreció lo malo y se apegó a lo bueno. Sin tener grandes pretensiones prescindió de sus bienes, moderó sus deseos y se puso al servicio de la gente humilde. Y sin resistirse a la cuenta de los delitos;

con nada más que amor, cumplió la ley entera.

Post escrito por Carmen Rafecas.