Desde lo alto de la montaña

Desde lo alto de la montaña se observan todas las cosas en su justa dimensión. En el amplio horizonte cada uno tiene su lugar y su vocación al descubrir el sentido de la vida. De igual modo que una pequeña pieza forma parte de un gran mosaico, los propios problemas se incluyen en la imagen panorámica de la obra. Con su luz los jóvenes aprenden a revelar sus proyectos a una persona de confianza y experiencia. Y siendo el dar buen ejemplo la mejor forma de aceptar sus consejos;

hacen de la virtud, la mejor confesión.

Post escrito por Carmen Rafecas.