Trabajaba para la paz

Trabajaba para la paz y sin embargo lo calumniaban de cualquier modo. Compañero en el sufrir y en el buen ánimo, ninguna maldad le dominaba. No llevaba oro, plata, ni calderilla, y, como bien merece el obrero el sustento, se alojaba en casas de confianza. La paz que les deseaba al marchar, permanecía en la casa si lo merecían. Y de igual modo que lo que se recibe gratis, se devuelve gratis;

revelando a las naciones su justicia, se cumplió hasta la última tilde de la ley.

Post escrito por Carmen Rafecas.