Communication for development in the framework of the Culture of Peace

Dos ramas de olivo abrazan al mundo

El 24 de junio de 1945, representantes de 51 países se reunieron en San Francisco para firmar la Carta de las Naciones Unidas. Acordaron ser tolerantes con otros países, unirse para mantener la paz y la seguridad internacionales, evitar el uso de la fuerza y trabajar juntos para conseguir mejores condiciones sociales y económicas en todo el mundo. Despertó entonces un nuevo amanecer regido por la razón, la ley y el interés común. Una nueva oportunidad para la paz después de verse el mundo asolado por la guerra, dos veces en cincuenta años.

Las Naciones Unidas nacieron en un mundo peligroso, arrollado por el lanzamiento de dos bombas atómicas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki y perseguido, cuando se venció a Alemania, por el exterminio sistemático de millones de judíos, gitanos y otros grupos de población catalogados como “indeseables. Los altos ideales de su comienzo todavía no se han logado. Sin embargo se han obtenido notables éxitos en la mejora de las condiciones de vida de miles de personas, gracias a sus operaciones pacificadoras.

El trabajo de Naciones Unidas lo llevan a cabo seis órganos principales: la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social (ECOSOC), el Consejo de Administración Fiduciaria, la Corte Internacional de Justicia y la Secretaría. De hecho, la mayoría de los conflictos en los que participa la ONU a través de su Consejo de Seguridad siguen todavía sin solución. A pesar de ello han evitado que muchos conflictos se convirtieran en una guerra a gran escala y han conseguido mantener la paz, aunque frágilmente.

El funcionamiento de las Naciones Unidas y sus agencias especializadas se costea casi completamente por las aportaciones de los países miembros, y en un pequeño porcentaje en las aportaciones de los particulares. Uno de los mayores problemas de financiación de Naciones Unidas es el retraso en los pagos de algunos países o la negativa de otros a pagar parte de su contribución. El resultado es que tiene dificultades para conseguir los fondos con que mantener los servicios esenciales de pacificación y ayuda humanitaria.

La imparcialidad en los conflictos entre países miembros es fundamental. Por esta razón los secretarios generales han provenido de naciones que no tienen nada que ver con las superpotencias y que normalmente no son países conflictivos. Los miembros del Secretariado prestan juramento de servir a los intereses de Naciones Unidas como entidad y de no aceptar instrucciones ni influencias de sus propios gobiernos nacionales. Deben evitar dejarse llevar por sus propios sentimientos en el cumplimiento de su deber, manteniéndose al margen de sus preferencias personales.

Hoy en día, los problemas que tiene que afrontar el mundo son distintos pero algunas cuestiones sólo se pueden resolver con una actuación internacional. Las dos ramas de olivo que abrazan al mundo en la bandera de las Naciones Unidas simbolizan su propósito; mantener unidas todas las gentes del mundo. Una bandera entre banderas que sigue recordando al mundo que las naciones de la Tierra deben vivir en paz y ayudarse unas a otras como miembros de la familia mundial. Con paciencia y perseverancia. Siempre.

El 24 de octubre se celebra el Día de las Naciones Unidas.

Post escrito por Carmen Rafecas.